Con Todas Mis Fuerzas
“Yo CON TODAS MIS FUERZAS he preparado para la casa de mi Dios, oro para las cosas de oro, plata para las cosas de plata,…”
1 Crónicas 29:2 (RV60)
Servir a Dios con todas nuestras fuerzas no es solo un acto de entrega, sino una decisión de vida. Durante décadas, muchos han dedicado sus esfuerzos, su tiempo y sus recursos a la casa del Señor, y lo han hecho con alegría, porque aman a Dios y a las personas. No se trata solo de hacer algo por obligación, sino de vivir apasionadamente por el propósito de Dios.
Cómo servir a Dios con todas nuestras fuerzas
- Dedicar nuestra vida al sueño de Dios
Nuestra vida debe girar en torno al propósito divino. No estamos aquí solo para vivir nuestra propia historia, sino para ser parte de Su macro historia de amor y reconciliación. - Utilizar cada recurso para la gloria de Dios
“Usando CADA RECURSO a mi alcance, he reunido todo lo que pude para construir el templo de mi Dios…”
1 Crónicas 29:2 (NTV)
Dios nos ha confiado recursos, talentos, tiempo e influencia. No podemos desperdiciarlos en cosas sin valor eterno. Todo lo que tenemos debe ser utilizado para cumplir su propósito. - Ser sabios en la administración de lo que Dios nos da
Cada bendición que Dios nos otorga debe ser administrada con sabiduría. Nuestras relaciones, finanzas y oportunidades son herramientas que pueden usarse para edificar su reino y formar líderes de éxito en todas las áreas de la vida. - Mantener un corazón dispuesto a seguir sirviendo
No importa cuántos años llevemos sirviendo, debemos continuar con la misma pasión. Servir a Dios es un privilegio y una expresión de nuestro amor por Él. - Invertir en lo que tiene impacto eterno
No se trata solo de construir un templo físico, sino de invertir en la vida de las personas. Cada esfuerzo que hacemos en la casa de Dios debe estar enfocado en transformar vidas y llevarlas a una relación más profunda con Él.
“Yo CON TODAS MIS FUERZAS he preparado para la casa de mi Dios, oro para las cosas de oro, plata para las cosas de plata,…”
1 Crónicas 29:2 (RV60)
Piénsalo:
- ¿Estoy sirviendo a Dios con todas mis fuerzas o solo con lo que me sobra?
- ¿Estoy usando sabiamente los recursos que Dios me ha dado para su propósito?
- ¿Cómo puedo invertir mi vida en lo que tiene un impacto eterno?

