Soy águila, no pollo
“¿Es por tu mandato que el águila se eleva y hace su nido en las cumbres? Vive en los acantilados, y tiene su hogar en las rocas lejanas y escarpadas. Desde allí acecha a su presa, vigilándola con ojos penetrantes.”
Job 39:27-29
En este pasaje, Dios le habla a Job mostrándole su soberanía a través de la creación. Al mencionar al águila, resalta una criatura diseñada para volar alto, para vivir por encima del conflicto y de lo común. Esta imagen poderosa no solo describe al ave, sino que también nos invita a reflexionar sobre nuestra identidad en Dios. Somos llamados a tener una mentalidad elevada, una visión clara y un propósito firme. No fuimos creados para vivir en lo bajo ni para conformarnos con lo ordinario, sino para habitar en lo alto con una visión espiritual extraordinaria.
1. El águila habita en las alturas
El águila no hace su nido en cualquier parte. Lo construye en las cumbres, lejos del ruido y del peligro. Vive donde solo unos pocos se atreven a llegar. Esa es su naturaleza. Como creyentes, fuimos creados para vivir en lugares altos con Dios, en intimidad, en adoración y en santidad. No necesitamos rebajarnos a discusiones sin propósito ni vivir atrapados en ambientes limitados. Nuestra posición espiritual está por encima de lo que el mundo considera importante.
2. El águila no se alimenta de basura
Mientras el pollo picotea la tierra buscando gusanos, el águila caza alimento vivo, fresco y nutritivo. No se conforma con lo que encuentra al alcance, vuela y busca con esfuerzo lo que realmente le da vida. Así también, el creyente que vive como águila se alimenta de la Palabra viva, de la presencia de Dios, de alimento espiritual que fortalece. No se nutre de chismes, distracciones o entretenimientos vacíos.
3. El águila no pelea por el gallinero
No verás a un águila discutiendo con gallinas por espacio o territorio. Ella sabe quién es y dónde pertenece. No necesita competir, su naturaleza le da autoridad. Nosotros tampoco fuimos llamados a rivalidades inútiles o a comparaciones constantes. Cuando sabes quién eres en Dios, te mantienes enfocado, elevado y en paz.
4. El águila tiene una visión extraordinaria
Uno de los mayores atributos del águila es su vista. Tiene ojos diseñados para ver con detalle a gran distancia. Puede detectar a su presa desde lo alto y actuar con precisión. De la misma manera, Dios nos da visión espiritual para discernir, anticipar y actuar con sabiduría. No podemos vivir sin dirección. Los que tienen visión como el águila no viven reaccionando, sino avanzando con propósito.
5. El águila actúa desde una perspectiva superior
Desde las alturas, el águila observa con calma, analiza y decide cuándo moverse. No se apresura ni se deja llevar por el caos. Su ubicación le permite ver el panorama completo. El creyente que vive con mentalidad de águila ora, escucha y actúa según la dirección del Espíritu Santo. La altura espiritual no solo te aleja del peligro, también te da perspectiva y estrategia.
“¿Es por tu mandato que el águila se eleva y hace su nido en las cumbres? Vive en los acantilados, y tiene su hogar en las rocas lejanas y escarpadas. Desde allí acecha a su presa, vigilándola con ojos penetrantes.”
Job 39:27-29
piénsalo:
- ¿Estás habitando espiritualmente en las alturas o te has acomodado en lo bajo?
- ¿Con qué estás alimentando tu espíritu: con lo alto y eterno o con lo superficial y pasajero?
- ¿Tu visión espiritual está enfocada o necesitas subir más para ver con claridad lo que Dios quiere mostrarte?

