Site icon Pastor Guillermo Jiménez

Mientras leía

Mientras leía

Ese mismo día, mientras se leía al pueblo el libro de Moisés, se encontró el pasaje que dice que jamás se debe admitir a un amorreo o a un moabita en la asamblea de Dios.
Nehemías 13:1 (NTV)

Algo poderoso sucede cuando leemos la Palabra de Dios con un corazón abierto: Dios nos habla. En este pasaje, el pueblo estaba reunido y mientras leían el libro de Moisés, se dieron cuenta de algo que tenían que corregir. No fue un sermón, ni una advertencia externa. Fue la misma Palabra la que trajo convicción. Lo mismo ocurre con nosotros hoy. No hay sustituto para el tiempo personal en la Escritura. Es ahí donde el Espíritu Santo nos confronta, nos guía y nos alinea al corazón de Dios.

Tu palabra es una lámpara que guía mis pies y una luz para mi camino. Lo prometí una vez y volveré a prometerlo: obedeceré tus justas ordenanzas.
Salmo 119:105 (NTV)

Piénsalo:

  1. ¿Estoy haciendo espacio cada día para que Dios me hable a través de su Palabra?
  2. ¿Qué me está mostrando Dios últimamente mientras leo las Escrituras?
  3. ¿Qué compromiso necesito renovar hoy con respecto a mi tiempo en la Palabra?
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