Como árboles
El hombre miró a su alrededor y dijo: —Sí, veo a algunas personas, pero no puedo verlas con claridad; parecen árboles que caminan.
Marcos 8:24 (NTV)
Este relato de Jesús sanando al ciego de Betsaida nos deja una poderosa enseñanza más allá del milagro físico: es posible ver, pero no con claridad. El hombre sanado comenzó a distinguir formas humanas, pero las percibía “como árboles que caminan”. Esta imagen representa una realidad espiritual de nuestros tiempos: muchos ven a las personas, pero no las reconocen como individuos con alma, emociones y valor. En una sociedad que despersonaliza y deshumaniza, corremos el peligro de perder la compasión y tratar a otros como si fueran objetos. Pero Jesús nos llama a ver con claridad y a sentir con compasión.
- Las personas no son árboles: son almas con valor eterno
Cada ser humano tiene una historia, una necesidad, una herida. No son números, no son estadísticas, no son interrupciones. Son hijos de Dios. - Vivimos en tiempos donde la compasión se enfría
Jesús advirtió que por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriaría (Mateo 24:12). Hoy más que nunca necesitamos cuidar que el amor de Dios no se apague en nosotros. - Jesús vio con compasión a las multitudes
“Siento compasión por ellos…” (Marcos 8:2). Esa debe ser también nuestra actitud: ver las necesidades antes que los defectos, y responder con amor antes que con juicio. - Necesitamos pedirle a Dios que sane nuestra visión espiritual
Como ese hombre que fue tocado por Jesús una segunda vez para ver claramente, nosotros también necesitamos que Dios nos toque para volver a ver a las personas como Él las ve. - Ver con claridad transforma nuestro trato hacia los demás
Cuando veo con claridad, ya no trato a la gente como estorbos, ni como “cosas”. Los trato como Cristo los trataría: con dignidad, ternura, verdad y compasión.
El hombre miró a su alrededor y dijo: —Sí, veo a algunas personas, pero no puedo verlas con claridad; parecen árboles que caminan.
Marcos 8:24 (NTV)
Piénsalo:
- ¿Estoy viendo a las personas con los ojos de Jesús o me he vuelto indiferente?
- ¿Qué áreas de mi corazón necesitan un nuevo toque de compasión?
- ¿Cómo puedo demostrar hoy amor verdadero a alguien que ha sido tratado como “árbol” por otros?

