Gracias por Dios y las personas
Desde que me enteré de su profunda fe en el Señor Jesús y del amor que tienen por el pueblo de Dios en todas partes, no he dejado de dar gracias a Dios por ustedes. Los recuerdo constantemente en mis oraciones.
Efesios 1:15-16 (NTV)
El apóstol Pablo, al escribir a la iglesia en Éfeso, no comienza con una corrección ni con una advertencia, sino con gratitud. Su corazón está lleno de alegría por lo que ha oído sobre ellos: su fe en Dios y su amor por las personas. Este pasaje revela lo que realmente importa en la vida cristiana: nuestra relación con Dios y con los demás. En medio de tantas cosas pasajeras, Pablo se enfoca en lo eterno, y nos enseña a valorar lo que tiene un impacto eterno.
- Tenían su fe puesta en el Señor Jesús
La iglesia en Éfeso no había puesto su confianza en riquezas, posiciones, influencias ni personas temporales. Su fe estaba arraigada en Cristo, el único fundamento seguro y eterno. Esto los sostenía y les daba identidad. - Amaban al pueblo de Dios en todas partes
Su amor no era selectivo ni superficial. Era un amor sincero y sacrificial, que se manifestaba con hechos. Pablo lo destaca porque una fe genuina siempre se acompaña de un amor real por las personas. - Pablo daba gracias constantemente por ellos
Su reacción al ver esta madurez espiritual fue agradecer. No por cosas materiales, sino por el testimonio de una iglesia viva que reflejaba el corazón de Dios. Su oración era continua, mostrando cuánto valoraba a estas personas. - Valoraban lo eterno: Dios y las personas
Pablo celebra que los efesios enfocaran su vida en lo que tiene valor eterno. Dios nunca pasará, y las personas tienen un destino eterno. Invertir en la relación con Dios y en servir a otros es una decisión sabia y digna de reconocimiento. - Su amor se manifestaba en acciones concretas
El amor por Dios y por las personas no era teoría. Se veía reflejado en su generosidad, su servicio, sus oraciones y su entrega. Ese tipo de amor transforma comunidades y glorifica a Dios.
Desde que me enteré de su profunda fe en el Señor Jesús y del amor que tienen por el pueblo de Dios en todas partes, no he dejado de dar gracias a Dios por ustedes. Los recuerdo constantemente en mis oraciones.
Efesios 1:15-16 (NTV)
Piénsalo:
- ¿Estoy poniendo mi fe en algo eterno o en cosas que se desvanecen?
- ¿Amo de verdad al pueblo de Dios, incluso a los que son diferentes a mí?
- ¿Qué acciones concretas puedo tomar hoy para demostrar amor por Dios y por las personas?

