Site icon Pastor Guillermo Jiménez

Solo ámalos cuando no te prestan atención

Solo ámalos cuando no te prestan atención

En cambio, nosotros pertenecemos a Dios, y los que conocen a Dios nos prestan atención. Como ellos no pertenecen a Dios, no nos prestan atención.
1 Juan 4:6 (NTV)

Seguir a Cristo muchas veces implica caminar en dirección opuesta al mundo. Cuando decidimos vivir en obediencia a Dios, habrá quienes no lo entiendan, quienes se burlen o simplemente nos ignoren. Esta diferencia no debe sorprendernos ni desanimarnos. El apóstol Juan nos da una verdad clave: las personas que no conocen a Dios no siempre comprenderán nuestra manera de vivir. Pero en lugar de frustrarnos o enojarnos, nuestra respuesta debe ser el amor. No debemos exigir comprensión inmediata, sino mostrar paciencia, gracia y compasión.

  1. El mundo no entiende lo espiritual
    Las personas que aún no conocen a Dios ven la vida desde una perspectiva diferente. Como dice el versículo anterior (v. 5), “hablan desde el punto de vista del mundo”. Por eso no comprenden por qué decidimos no mentir, no robar, no maldecir, o por qué dedicamos tiempo a servir y congregarnos.
  2. No debemos esperar aprobación de todos
    A veces esperamos que los demás validen nuestra fe o nuestras decisiones espirituales, pero eso no siempre sucederá. Nuestra identidad no está en su aprobación, sino en el amor y la verdad de Dios.
  3. La incomprensión no debe apagar nuestro testimonio
    Aunque otros no entiendan, seguimos viviendo conforme a lo que creemos. Nuestro testimonio silencioso, constante y lleno de amor puede hablar más fuerte que cualquier explicación.
  4. El amor es nuestra mejor respuesta
    Jesús nos enseñó a amar incluso a quienes no nos entienden o rechazan. No se trata de ganar discusiones, sino de reflejar el carácter de Cristo en todo momento. Solo el Espíritu Santo puede transformar corazones.
  5. Confía en que Dios hará su obra en ellos
    Nuestro papel no es convencer, sino amar y orar. Es Dios quien toca el corazón. Él es quien abre los ojos espirituales y llama a las personas a sí mismo.

En cambio, nosotros pertenecemos a Dios, y los que conocen a Dios nos prestan atención. Como ellos no pertenecen a Dios, no nos prestan atención.
1 Juan 4:6 (NTV)

Piénsalo:

Exit mobile version