Site icon Pastor Guillermo Jiménez

Los vientos

Los vientos

Al soplido de tu aliento, ¡las aguas se apilaron! El impetuoso oleaje se quedó firme como un muro; en el corazón del mar las aguas se endurecieron.
Éxodo 15:8 (NTV)

En el cántico de Moisés, después de cruzar el mar Rojo, se recuerda cómo un simple soplido de Dios cambió el rumbo de la historia. El viento del Señor abrió un camino de salvación para Israel, mientras al mismo tiempo trajo juicio y destrucción sobre el ejército egipcio. Esto nos enseña que los vientos de Dios no son naturales, sino sobrenaturales, y obran en dos direcciones: juicio para unos y bendición para otros. Hoy, como iglesia, podemos orar para que los vientos del Espíritu Santo soplen sobre nuestras vidas, trayendo protección, reposición y bendición.

Cuando oramos por los vientos del Espíritu, pedimos que soplen de occidente, trayendo reposición, nuevas oportunidades y bendición para nuestras vidas, familias y ministerios.

Al soplido de tu aliento, ¡las aguas se apilaron! El impetuoso oleaje se quedó firme como un muro; en el corazón del mar las aguas se endurecieron.
Éxodo 15:8 (NTV)

Piénsalo:

  1. ¿Qué situaciones imposibles en tu vida necesitas que el viento de Dios transforme en un milagro?
  2. ¿Qué cosas o personas necesitas que el Espíritu Santo remueva de tu esfera de influencia?
  3. ¿Estás en la posición correcta para que los vientos de Dios te lleven al cumplimiento de tu asignación?
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