Se indignó
En cambio, el líder a cargo de la sinagoga se indignó de que Jesús la sanara en un día de descanso. «Hay seis días en la semana para trabajar —dijo a la multitud—. Vengan esos días para ser sanados, no el día de descanso».
Lucas 13:14 (NTV)
En este pasaje, Jesús sana a una mujer que había estado encorvada durante dieciocho años. Ella recibe libertad y comienza a caminar erguida, alabando a Dios. Sin embargo, el líder de la sinagoga, en vez de alegrarse, se indigna porque la sanidad ocurrió en un día de reposo. Esta reacción revela cómo muchas veces el legalismo, la envidia o la falta de compasión pueden oscurecer la obra maravillosa de Dios.
- Dios ve lo que otros no ven
Mientras otros la ignoraban, Jesús puso su mirada en la mujer encorvada. Así también, Él nos ve aun cuando los demás pasan de largo. Nadie está demasiado escondido ni demasiado dañado para ser alcanzado por Su mirada de amor. - El toque de Jesús trae libertad
La mujer no necesitó esfuerzo humano para enderezarse, sino que al ser tocada por Jesús, su condición cambió. De igual forma, cuando Dios toca nuestras vidas, podemos ser liberados de cargas como amargura, traumas o vicios que nos mantenían encorvados. - No todos celebrarán tu transformación
Cuando Dios obra en nosotros, algunos se incomodarán al ver el cambio. Escucharemos frases como: “ya no eres el mismo”. Y es cierto: ya no caminamos encorvados, ahora vivimos con dirección y propósito. - Celebra siempre la obra de Dios en los demás
En lugar de indignarnos por el crecimiento o la libertad de otros, debemos alegrarnos. Cada vida restaurada es motivo de gozo y de gratitud al Señor. Celebrar lo que Dios hace en los demás fortalece la unidad y nos recuerda que Su gracia es abundante para todos. - Caminar erguidos nos da visión
La mujer antes sólo miraba al suelo; después de ser enderezada pudo ver lejos. Cuando Cristo nos restaura, levantamos la mirada y descubrimos los sueños, planes y propósitos que Él tiene para nosotros.
Cuando Dios toca la vida de una persona, esa persona nunca vuelve a ser la misma. Aunque algunos se indignen, nuestra respuesta siempre debe ser alabar al Señor y celebrar la libertad que sólo Él puede dar.
En cambio, el líder a cargo de la sinagoga se indignó de que Jesús la sanara en un día de descanso. «Hay seis días en la semana para trabajar —dijo a la multitud—. Vengan esos días para ser sanados, no el día de descanso».
Lucas 13:14 (NTV)
Piénsalo:
- ¿He celebrado últimamente la obra de Dios en la vida de alguien más, o me he comparado en silencio?
- ¿Qué áreas de mi vida necesitan el toque de Jesús para ser enderezadas?
- ¿Cómo puedo animar a otros a vivir en libertad en vez de cuestionar su transformación?

