¿A quién le hizo Dios esta promesa?
Haré que tus descendientes sean tan numerosos como las estrellas de los cielos, y les daré todas estas tierras. Y mediante tu descendencia, todas las naciones de la tierra serán bendecidas.
Génesis 26:4 (NTV)
Dios es un Dios de pactos y de generaciones. La promesa de multiplicación y bendición no fue algo aislado ni para un solo hombre, sino que fue repetida y afirmada en Abraham, Isaac y Jacob. El Señor quería que cada generación entendiera que Él es fiel, que Su palabra permanece y que Sus planes trascienden la vida de una sola persona.
- La promesa dada a Abraham
Dios le habló primero a Abraham después de que él mostró su obediencia al estar dispuesto a entregar a Isaac. Allí le aseguró que multiplicaría su descendencia y que todas las naciones serían bendecidas por medio de ella (Génesis 22:15-18). La promesa fue el resultado de su fe y obediencia. - La promesa confirmada en Isaac
Décadas después, Dios se le aparece a Isaac y le repite las mismas palabras. Le confirma que heredará la tierra, que su descendencia será numerosa y que la bendición alcanzará a todas las naciones (Génesis 26:2-6). Esta repetición era un recordatorio de que lo que Dios promete, lo cumple. - La promesa renovada en Jacob
Finalmente, Dios se presenta a Jacob en Betel y le asegura que la tierra le pertenecerá a él y a sus descendientes, que serían incontables y que todas las familias de la tierra serían bendecidas a través de su linaje (Génesis 28:13-14). Así, Jacob también recibe la misma visión generacional. - Lo importante se repite para afirmar la visión
Dios no cambia de planes, y Su fidelidad se ve en cómo repite la promesa de multiplicación a cada generación. Él quería que Abraham, Isaac y Jacob entendieran que no era solo un asunto personal, sino un propósito eterno que debía ser transmitido y vivido por sus descendientes. - La visión también se repite en la iglesia
Así como Dios repitió Su promesa a los patriarcas, hoy también la visión de Dios debe repetirse en Su iglesia. Cada generación debe escucharla, recordarla y caminar en ella. Por eso, cuando un pastor declara la visión a su congregación, está asegurando que la promesa siga viva de generación en generación.
Dios es fiel a lo que ha dicho, y por eso la promesa de multiplicación no quedó en el pasado, sino que se sigue cumpliendo hoy en Su pueblo. Él es el Dios generacional, que bendice a padres, hijos y nietos con la misma Palabra de vida.
Haré que tus descendientes sean tan numerosos como las estrellas de los cielos, y les daré todas estas tierras. Y mediante tu descendencia, todas las naciones de la tierra serán bendecidas.
Génesis 26:4 (NTV)
Piénsalo:
- ¿De qué manera estás transmitiendo a tu familia las promesas que Dios ha hecho en tu vida?
- ¿Qué promesa de Dios necesitas recordar y declarar en este tiempo?
- ¿Cómo puedes afirmar la visión de Dios en la siguiente generación para que ellos también caminen en fe?

