Controlado
Después de lavarse la cara, volvió a salir, ya más CONTROLADO. Entonces ordenó: «Traigan la comida».
Génesis 43:31 (NTV)
José, siendo gobernador de Egipto, tuvo que enfrentar un momento cargado de emociones al ver a sus hermanos después de muchos años. Sin embargo, antes de tomar decisiones, se apartó, se lavó el rostro y volvió ya controlado. Esto nos enseña que un verdadero líder no se define por controlar a otros, sino por dominarse a sí mismo. El control propio no es debilidad, es fortaleza; es un fruto del Espíritu Santo que nos guarda del error y nos guía a actuar con sabiduría.
- El dominio propio es un fruto del Espíritu Santo
Gálatas 5:22-23 nos recuerda que el Espíritu produce en nosotros amor, paz, paciencia y control propio. No es algo que logramos solos, sino una evidencia de que caminamos en el Espíritu. - El control propio me ayuda a tomar decisiones claras
La impulsividad puede llevarnos a errores, pero cuando me detengo, respiro y busco la guía de Dios, mis decisiones son más sabias y más estables. - El control propio me protege del pecado
Muchas caídas suceden por actuar sin pensar. El dominio propio es como un freno que me libra de pecar con palabras, pensamientos o acciones. - El control propio bendice a otros
Cuando controlo mis emociones y mis palabras, protejo a quienes me rodean. Un hogar, un ministerio o un equipo liderado con dominio propio es un lugar de paz y no de conflicto. - El control propio me evita arrepentimientos
Proverbios 29:11 enseña que el necio da rienda suelta a su enojo, pero el sabio lo controla. Muchas veces una palabra dicha en ira deja heridas. Con dominio propio evito destruir y, en cambio, edifico.
José nos muestra que es válido llorar y expresar emociones, pero en el tiempo y lugar correctos. El verdadero carácter se demuestra cuando aprendemos a controlar nuestras reacciones y dejamos que sea el Espíritu Santo quien gobierne nuestras acciones.
Después de lavarse la cara, volvió a salir, ya más CONTROLADO. Entonces ordenó: «Traigan la comida».
Génesis 43:31 (NTV)
Piénsalo:
- ¿En qué áreas de tu vida necesitas ejercitar más el dominio propio?
- ¿Cómo puedes invitar al Espíritu Santo a ayudarte a controlar tus emociones y palabras?
- ¿Qué beneficios traerá a tu hogar, tu trabajo y tu iglesia si practicas el control propio cada día?

