Site icon Pastor Guillermo Jiménez

Cuando recibió el mensaje

Cuando recibió el mensaje

Entonces enviaron a José un mensaje que decía:… “Por favor, perdona a tus hermanos por el gran mal que te hicieron, por el pecado de haberte tratado con tanta crueldad”. Por eso nosotros, los siervos del Dios de tu padre, te suplicamos que perdones nuestro pecado». Cuando José recibió el mensaje, perdió el control y se echó a llorar.
Génesis 50:16-17 (NTV)

El momento en que José escuchó a sus hermanos pedir perdón fue tan impactante que no pudo contener las lágrimas. No era solo una frase, sino el reconocimiento del dolor que le habían causado. Ese mensaje no borraba lo vivido, pero sí abrió la puerta a la sanidad interior. El perdón, tanto al darlo como al recibirlo, se convierte en un bálsamo que libera el corazón y restaura lo que parecía imposible.

Así como José experimentó sanidad al escuchar el mensaje de sus hermanos, nosotros también podemos experimentar restauración cuando pedimos perdón y cuando lo recibimos. La verdadera victoria no está en recordar el daño, sino en dejar que el perdón nos haga libres.

Entonces enviaron a José un mensaje que decía:… “Por favor, perdona a tus hermanos por el gran mal que te hicieron, por el pecado de haberte tratado con tanta crueldad”. Por eso nosotros, los siervos del Dios de tu padre, te suplicamos que perdones nuestro pecado». Cuando José recibió el mensaje, perdió el control y se echó a llorar.
Génesis 50:16-17 (NTV)

Piénsalo:

  1. ¿Qué impacto tendría en tu vida escuchar un “perdóname” de alguien que te hirió?
  2. ¿Hay alguien a quien necesitas pedir perdón para traer sanidad a su corazón?
  3. ¿Cómo puedes practicar el perdón en tu familia, trabajo o ministerio esta semana?
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