Cuando hay amor, hay sacrificio
Ya que Jacob estaba enamorado de Raquel, le dijo a su padre: —Trabajaré para ti siete años si me entregas como esposa a Raquel, tu hija menor. Génesis 29:18 (NTV)
Cuando hay amor verdadero por alguien o por algo, entonces no nos pesa trabajar arduamente ni pagar el precio. El amor nos da la disposición para el sacrificio. La historia de Jacob y Raquel es uno de los ejemplos más claros de esta verdad. Jacob estaba tan enamorado que el precio de siete años de trabajo duro por la mujer que amaba le pareció razonable.
- El amor se demuestra con acciones sacrificiales. Jacob no solo le dijo a Raquel que la amaba; le dijo a su padre: “Trabajaré para ti siete años”. El amor verdadero no es solo un sentimiento, es una decisión que se traduce en acción y sacrificio.
- El amor se adapta y renuncia a gustos personales. Cuando estamos tratando de conquistar a quien será nuestra esposa, no nos pesa sacrificar gustos. Nos adaptamos a los de la otra persona: comemos la comida típica que sirven sus papás cuando la visitamos, vemos la película que le gusta a ella, no nos importa desvelarnos. Lo hacemos simplemente porque hay amor.
- El amor debe mantenerse sacrificial en el hogar. El desafío es mantener ese nivel de sacrificio después de la conquista. Señor, ayúdanos a mantener en los hogares, incluyendo mi casa, el mismo amor que nos hizo enamorarnos al principio. Permítenos disfrutar la jornada, amándonos con amor de sacrificio hasta el final de nuestros días.
- El amor a Dios motiva nuestro servicio. De la misma manera, Señor, ayúdanos a mantener el mismo amor por Ti, como al principio. Queremos ser capaces de demostrarte ese amor y hacer todo lo que Tú desees que hagamos, por Ti, por nuestro hogar y por Tu iglesia, porque hacer Tu voluntad nos ha agradado (Salmo 40:8) hasta el final de nuestra vida.
El amor es la motivación más poderosa. Cuando amamos, el sacrificio deja de ser una carga y se convierte en un privilegio. El trabajo de Jacob por Raquel es un recordatorio de que aquello que amamos define aquello por lo que estamos dispuestos a trabajar y esperar. Que nuestro amor por Dios y por nuestra familia sea tan evidente como el de Jacob.
Ya que Jacob estaba enamorado de Raquel, le dijo a su padre: —Trabajaré para ti siete años si me entregas como esposa a Raquel, tu hija menor. Génesis 29:18 (NTV)
Piénsalo:
- ¿En qué área (matrimonio, servicio a Dios) has dejado que el sacrificio se sienta como una carga en lugar de una demostración de amor?
- ¿Qué “gusto personal” puedes sacrificar esta semana por amor a tu cónyuge o a tu familia?
- ¿Cómo puedes reavivar tu “primer amor” por Dios para que servirle vuelva a ser un deleite y no una obligación?

