Escalones, altar, desnudez
No suban escalones para acercarse a mi altar; si lo hacen, alguien podría mirarles bajo la ropa y ver su desnudez.
Éxodo 20:26 (NTV)
Este pasaje surge después de que Dios entrega los mandamientos a Israel. En medio de instrucciones sagradas, Dios añade esta advertencia sobre el altar, los escalones y la desnudez. A primera vista parece un detalle menor, pero revela verdades profundas acerca de la santidad de Dios, la tendencia humana a exaltarse y la realidad de nuestra fragilidad. El Señor enseña que Su altar no es un lugar para la autosuficiencia, el orgullo o la apariencia, sino un lugar donde se manifiesta Su presencia y donde nuestra humanidad queda expuesta ante Él.
- El altar representa el lugar donde está Dios
El altar nos habla de Su trono, Su presencia y Su santidad. Es el sitio donde Él se manifiesta, donde Su gloria se revela y donde nuestra vida es confrontada con Su pureza. - Los escalones simbolizan el deseo humano de “subir”
A veces deseamos subir a posiciones, a fama o a influencia, comparándonos con otros y buscando ascender para ser vistos. No siempre es malo desear crecer, especialmente cuando queremos parecernos más a Jesús. Pero sí es peligroso cuando intentamos subir para ocupar el lugar de Dios o creer que lo que hacemos es por nuestra fuerza y no por Su gracia. - La desnudez revela vergüenza y nuestra imperfección
La desnudez representa nuestros defectos, pecados pasados y presentes, nuestras emociones rotas y pensamientos que aún necesitan ser transformados. Ante la luz de Dios seguimos siendo vulnerables, limitados y necesitados. Como dice Apocalipsis 3:17, sin darnos cuenta podemos estar desnudos aun cuando pensamos que “tenemos todo”. - Dios nos recuerda que no somos Él
No somos los que sanamos, liberamos o salvamos. Todo viene de Él: la unción, la influencia, la autoridad y la gracia. Subir escalones hacia Su altar sería exponer nuestra humanidad y caer en orgullo, algo que Dios quiere evitar. - Nuestra desnudez es cubierta por la gracia de Cristo
Aunque ante Dios seguimos siendo imperfectos, Él nos ha dado vestiduras nuevas, nos ha limpiado con la sangre de Jesús y nos mantiene en un proceso continuo de santificación. Eso nos permite acercarnos con humildad, gratitud y dependencia total.
Que nunca intentemos subir al lugar que solo le pertenece a Dios. Que recordemos nuestra desnudez humana, pero también la gracia que nos cubre. Y que permanezcamos conscientes de Su santidad, reconociendo que Él es Dios, y nosotros solo Sus hijos amados en proceso.
No suban escalones para acercarse a mi altar; si lo hacen, alguien podría mirarles bajo la ropa y ver su desnudez.
Éxodo 20:26 (NTV)
Piénsalo:
- ¿En qué áreas sientes la tentación de “subir escalones” por orgullo o comparación?
- ¿Qué aspectos de tu vida siguen expuestos como “desnudez” ante Dios y necesitan Su gracia?
- ¿Cómo puedes acercarte al altar de Dios con mayor humildad y dependencia esta semana?

