La bendición es para los que tienen el corazón en armonía contigo
Oh SEÑOR, haz bien a los que son buenos, a los que tienen el corazón en armonía contigo. Salmos 125:4 (NTV)
El salmista nos enseña que la bendición es para quienes están en armonía con Dios. Estar en armonía nos habla de estar alineados con algo o con alguien; en acuerdo, en unidad. Cada día, tenemos una elección: podemos vivir en armonía con el bien o en armonía con el mal. Podemos vivir alineados con Dios o alineados con el diablo. Podemos estar de acuerdo con un sistema social de injusticia, o alineados a los valores de un mundo materializado y perverso. Pero este versículo es claro: la bendición duradera está reservada para aquellos que eligen vivir en armonía con Dios.
- La bendición es para los que están en armonía con Dios. Dios “hace bien a los buenos”. ¿Y quiénes son los buenos? Aquellos que han decidido alinear su corazón con el Suyo. La bondad no es un estándar propio, sino el resultado de estar en sintonía con el corazón de Dios.
- Armonía es sentir lo mismo que Él siente. Tener un corazón en armonía con Dios significa desear lo que Él desea, amar lo que Él ama y aborrecer lo que Él aborrece. Es buscar que nuestro corazón tenga los mismos sonidos y sentimientos que hay en el corazón del Padre.
- La falta de armonía produce un mal sonido. Cuando no hay armonía en un grupo musical, las cosas suenan mal, no se disfrutan, e incluso llegan a ser molestas para nuestros sentidos. De la misma manera, una vida que no está alineada con Dios produce disonancia, conflicto y falta de paz.
- Nuestra vida debe sonar en armonía con Dios. El deseo de nuestro corazón debe ser que los “sonidos” de nuestra vida (nuestras acciones, palabras y decisiones) suenen en perfecta armonía con el corazón de Dios. Es una oración diaria: “Señor, yo quiero ser una persona que tiene su corazón alineado al tuyo”.
- La bendición es el resultado de la armonía. Buscamos que Dios haga bien a nuestra casa, a nuestra familia y a nuestra vida. Para ello, debemos buscar primero esa alineación. La bendición fluye naturalmente cuando nuestro corazón late al mismo ritmo que el Suyo.
Por eso, la pregunta más importante que podemos hacernos no es solo cómo obtener la bendición, sino cómo alinear nuestro corazón. Cuando buscamos Su armonía por encima de todo lo demás, Su bondad nos sigue. Que el clamor de nuestro corazón sea siempre estar en sintonía con nuestro Señor, para que nuestra vida sea una melodía agradable para Él.
Oh SEÑOR, haz bien a los que son buenos, a los que tienen el corazón en armonía contigo. Salmos 125:4 (NTV)
Piénsalo:
- ¿En qué áreas específicas sientes que tu vida está “fuera de tono” o en disonancia con el corazón de Dios?
- ¿Qué “sonidos” (actitudes, palabras, hábitos) del mundo has permitido que se alineen con tu vida?
- ¿Qué parte específica de tu vida necesitas alinear al corazón del Señor esta semana?

