Site icon Pastor Guillermo Jiménez

Se indignó

Se indignó

En cambio, el líder a cargo de la sinagoga se indignó de que Jesús la sanara en un día de descanso. «Hay seis días en la semana para trabajar —dijo a la multitud—. Vengan esos días para ser sanados, no el día de descanso». Lucas 13:14 (NTV)

En este pasaje, vemos una reacción sorprendente. Jesús acaba de sanar a una mujer que estuvo encorvada por dieciocho años; un milagro que le devolvió la dignidad y la puso de pie. Sin embargo, en lugar de celebrar, el líder de la sinagoga se enojó, se indignó. Esto nos lleva a pensar en aquellos que, aun hoy, se “indignan” cuando Dios nos “endereza”, es decir, cuando comenzamos a vivir de manera diferente y a dejar atrás lo que nos ataba.

La obra de Dios en la vida de una persona es motivo de alabanza, no de juicio. Mientras algunos se detienen en las reglas o en la tradición, como el líder de la sinagoga, nosotros estamos llamados a celebrar la libertad y la restauración que solo Jesús puede dar. Que nuestro corazón siempre se alegre al ver a alguien “enderezarse”.

En cambio, el líder a cargo de la sinagoga se indignó de que Jesús la sanara en un día de descanso. «Hay seis días en la semana para trabajar —dijo a la multitud—. Vengan esos días para ser sanados, no el día de descanso». Lucas 13:14 (NTV)

Piénsalo:

  1. ¿En qué áreas de tu vida sientes que todavía caminas “encorvado”?
  2. ¿Has experimentado la “indignación” de otros cuando Dios comenzó a enderezar tu vida? ¿Cómo respondiste?
  3. ¿Cómo puedes practicar activamente el celebrar la restauración y el cambio en la vida de otros, en lugar de criticar?
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