Los adelantados
Mientras Jesús y los discípulos se acercaban a Jerusalén, llegaron a la ciudad de Betfagé, en el monte de los Olivos. Jesús mandó a dos de ellos que se adelantaran.
Mateo 21:1 (NTV)
Este pasaje nos muestra un principio clave del Reino: Dios siempre trabaja con personas dispuestas a ir un paso adelante. Jesús tenía un plan claro, un propósito definido y un tiempo que cumplir. Para ello, delegó una tarea específica a dos discípulos de confianza. No envió a todos, envió a algunos. Esto nos invita a reflexionar sobre el tipo de persona que somos cuando Dios confía algo en nuestras manos.
- Los adelantados hacen que las cosas sucedan
Siempre habrá personas que toman iniciativa y avanzan antes que el resto. No esperan que todo esté perfecto; se mueven con fe y obediencia. Son catalizadores del avance del propósito de Dios. - Los adelantados son personas confiables
Jesús eligió a quienes sabía que cumplirían la tarea. Son personas en las que se puede descansar cuando se delega algo. No necesitan supervisión constante porque entienden la responsabilidad y la honran. - Delegar a la persona correcta protege el propósito
Muchos sueños y proyectos quedan inconclusos por haber sido puestos en manos equivocadas. Jesús tenía un “timeline” divino que cumplir. Elegir bien a quién enviar era crucial para que el plan avanzara sin retrasos. - Las excusas detienen el avance
La timidez, la mala comunicación, la falta de persistencia o la negligencia pueden sabotear una asignación divina. Los adelantados no regresan con excusas, regresan con resultados. Entienden que la obediencia completa requiere acción y valentía. - Ir adelante es una actitud del corazón
Ser adelantado no es un título, es una disposición. Es decirle a Dios: “Aquí estoy, envíame”. Es caminar con responsabilidad, enfoque y compromiso, aun cuando nadie más esté mirando.
Dios sigue buscando personas que se adelanten, que tomen la iniciativa y que respondan con fidelidad cuando Él delega. Los adelantados no buscan reconocimiento; buscan cumplir la misión. Y a través de ellos, Dios hace avanzar Su obra.
Mientras Jesús y los discípulos se acercaban a Jerusalén, llegaron a la ciudad de Betfagé, en el monte de los Olivos. Jesús mandó a dos de ellos que se adelantaran.
Mateo 21:1 (NTV)
Piénsalo:
- ¿Soy de los que esperan instrucciones constantes o de los que se adelantan con responsabilidad?
- ¿Qué tarea o sueño podría estar estancado por falta de iniciativa o compromiso?
- ¿Puede Dios confiarme algo sabiendo que regresaré con resultados y no con excusas?

