Site icon Pastor Guillermo Jiménez

Soy alguno de estos cuatro terrenos

Soy alguno de estos cuatro terrenos

Mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino, y las aves vinieron y se la comieron. Otra parte cayó en tierra poco profunda, con roca debajo; la semilla brotó rápido porque la tierra era poco profunda. Pero pronto las plantas se marchitaron bajo el calor del sol y, como no tenían raíces profundas, murieron.
Mateo 13:4–6 (NTV)

Jesús contó esta parábola para ayudarnos a entender que el problema no está en la semilla, sino en el terreno. La Palabra de Dios es la misma para todos, pero no todos reaccionamos igual. Millones escuchan el mismo mensaje, pero el fruto depende de cómo está nuestro corazón y de qué hacemos con lo que oímos.

La parábola no fue contada para señalar a otros, sino para examinarnos a nosotros mismos. El terreno puede cambiar. Un corazón endurecido puede ser quebrantado, uno superficial puede profundizar, y uno afanado puede aprender a confiar. Dios sigue sembrando; la pregunta es qué tipo de terreno estamos siendo hoy.

Mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino, y las aves vinieron y se la comieron. Otra parte cayó en tierra poco profunda, con roca debajo; la semilla brotó rápido porque la tierra era poco profunda. Pero pronto las plantas se marchitaron bajo el calor del sol y, como no tenían raíces profundas, murieron.
Mateo 13:4–6 (NTV)

Piénsalo:

  1. ¿Con cuál de estos terrenos me identifico más en esta etapa de mi vida?
  2. ¿Qué está robando, ahogando o debilitando la Palabra de Dios en mi corazón?
  3. ¿Qué decisión práctica puedo tomar hoy para convertirme en un terreno productivo?
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