Site icon Pastor Guillermo Jiménez

Prosigue a la meta

Prosigue a la meta

No, amados hermanos, no lo he logrado, pero me concentro en únicamente esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así corro hacia la meta para alcanzar el premio el cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús a una vida en el cielo. Filipenses 3:13-14

El caminar cristiano no es una carrera de cien metros, sino un maratón de resistencia que requiere un enfoque inquebrantable. El apóstol Pablo, escribiendo desde una prisión, nos enseña que el secreto de la victoria espiritual no reside en la perfección inmediata, sino en la persistencia santa. Muchos creyentes se detienen en el camino porque cargan con el peso de fracasos anteriores o se conforman con los logros de ayer. La vida en Cristo nos exige una mentalidad de avance continuo, donde nuestra identidad no está definida por dónde estuvimos, sino hacia dónde nos dirigimos por el llamado de Dios.

No permitas que el cansancio o los errores de ayer te roben el aliento para seguir adelante. La gracia de Dios es el combustible que nos permite levantarnos después de cada caída. Mantén tus ojos puestos en Jesús, el autor y consumador de la fe, y sigue avanzando con la certeza de que el camino que recorres tiene un propósito glorioso. Tu meta no es una posición en este mundo, sino la plenitud de la vida en Cristo que comienza aquí y se perfecciona en el cielo.

No, amados hermanos, no lo he logrado, pero me concentro en únicamente esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así corro hacia la meta para alcanzar el premio el cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús a una vida en el cielo. Filipenses 3:13-14

Piénsalo:

  1. ¿Qué situación de mi pasado (ya sea un error o un éxito) me está impidiendo avanzar con libertad en mi presente con Dios?
  2. ¿Cuál es la “distracción” principal que hoy está robando mi concentración de la meta espiritual que el Señor me ha trazado?
  3. Escribe una meta espiritual específica para este mes y pide al Espíritu Santo que te dé la fuerza para “proseguir” hacia ella sin desmayar.
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