Site icon Pastor Guillermo Jiménez

Consagrando nuestro trabajo a sus propósitos

Consagrando nuestro trabajo a sus propósitos

Salomón trasladó a su esposa, la hija del faraón, de la Ciudad de David al palacio nuevo que le había edificado, y dijo: «Mi esposa no debe vivir en el palacio del rey David, porque allí ha estado el arca del SEÑOR y es tierra santa».2 Crónicas 8:11 NTV

Iglesia, al estudiar la vida del rey Salomón, nos encontramos con un hombre de logros arquitectónicos sin precedentes y una sabiduría dada por Dios que asombraba a las naciones. Sin embargo, en medio de todas sus construcciones, alianzas políticas y victorias, este pasaje nos revela un principio espiritual fundamental: la necesidad de separar lo santo de lo profano. Salomón entendía que la presencia de Dios, representada por el arca del pacto, había santificado los lugares donde habitó. Por lo tanto, no podía mezclar esa santidad con su esposa egipcia, quien representaba una alianza con un mundo pagano. Hoy en día, nosotros no lidiamos con un arca física, pero sí con la presencia viva del Espíritu Santo habitando en nosotros. Este pasaje nos desafía a evaluar si estamos trazando una línea clara entre las demandas de nuestro entorno terrenal y la santidad que Dios exige en nuestro llamado.

Amada iglesia, el llamado de Dios para nosotros es un llamado a la santidad, no al aislamiento, sino a marcar la diferencia dondequiera que nos encontremos. Vivimos en un mundo que constantemente intenta mezclar nuestros valores eternos con filosofías pasajeras. No podemos darnos el lujo de comprometer la presencia de Dios en nuestras familias ni en nuestras áreas de influencia. Si hemos permitido que el conformismo espiritual o las alianzas incorrectas crucen la puerta de nuestro corazón, hoy es el momento de poner cada cosa en su lugar. Consagremos nuestro trabajo, nuestros talentos y nuestras relaciones por completo al Señor, asegurándonos de que todo lo que hagamos refleje la pureza, el honor y la gloria del Dios que ha hecho de nosotros su tierra santa.

Salomón trasladó a su esposa, la hija del faraón, de la Ciudad de David al palacio nuevo que le había edificado, y dijo: «Mi esposa no debe vivir en el palacio del rey David, porque allí ha estado el arca del SEÑOR y es tierra santa».2 Crónicas 8:11 NTV

Piénsalo:

  1. ¿Has permitido que alguna relación, hábito o influencia del mundo contamine las áreas de tu vida que le pertenecen exclusivamente a Dios?
  2. En tu entorno laboral o de negocios, ¿estás marcando una diferencia clara que demuestre que tus principios están consagrados al Señor?
  3. Evalúa hoy si necesitas establecer límites más estrictos para proteger tu vida espiritual y toma la decisión de alejar aquello que sabes que entristece al Espíritu Santo.
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