Site icon Pastor Guillermo Jiménez

Si se humillare mi pueblo, yo sanaré su tierra

Si se humillare mi pueblo, yo sanaré su tierra

entonces, si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, busca mi rostro y se aparta de su conducta perversa, yo oiré desde el cielo, perdonaré sus pecados y restauraré su tierra. 2 Crónicas 7:14 NTV

Iglesia, hoy nos acercamos a uno de los pasajes más conocidos y poderosos de toda la Escritura. Dios le responde a Salomón después de la dedicación del templo, advirtiendo que vendrán tiempos de sequía y crisis a causa del pecado, pero dejando abierta la puerta de la misericordia. El Señor no le habla a las naciones paganas ni a los gobernantes seculares para que cambien la situación de un país; Él se dirige directamente a su propio pueblo. La transformación, la sanidad y la restauración de nuestra tierra, de nuestra familia y de nuestra sociedad no dependen de factores externos, sino de la postura espiritual de aquellos que hemos sido llamados por su nombre. Dios nos entrega la llave para abrir los cielos, invitándonos a un arrepentimiento genuino que mueve su corazón compasivo.

Amada iglesia, el destino de nuestras familias, de nuestra ciudad y de nuestra nación está intrínsecamente ligado a nuestra condición espiritual. No podemos exigir cambios en el mundo si primero no estamos dispuestos a doblegar nuestras rodillas en el lugar secreto. Dios está buscando hombres y mujeres que se levanten en la brecha, que asuman su responsabilidad espiritual y clamen con un corazón puro. Hoy es el día perfecto para evaluar nuestra vida, dejar atrás cualquier rastro de orgullo o pecado, y volvernos al Señor con todo nuestro ser. Si tomamos esta palabra y la hacemos vida, experimentaremos sin lugar a duda el perdón, la sanidad y la restauración gloriosa que solo nuestro Padre puede brindar.

entonces, si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, busca mi rostro y se aparta de su conducta perversa, yo oiré desde el cielo, perdonaré sus pecados y restauraré su tierra. 2 Crónicas 7:14 NTV

Piénsalo:

  1. ¿Hay actitudes de orgullo en tu vida que te están impidiendo reconocer tus errores y humillarte genuinamente delante del Señor?
  2. Al orar, ¿estás buscando verdaderamente el rostro de Dios para conocerlo más, o solamente te acercas a Él para pedirle que resuelva tus problemas?
  3. Identifica esta semana una conducta o hábito específico que sabes que no agrada a Dios, y toma la decisión radical de apartarte de ello para experimentar su restauración plena en esa área.
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