Cuando el líder pone el ejemplo
El rey ocupó su lugar de autoridad junto a la columna y, en presencia del Señor, renovó el pacto. Se comprometió a obedecer al Señor y a cumplir sus mandatos, leyes y decretos de todo corazón y con toda el alma. Además prometió obedecer todas las condiciones del pacto que estaban escritas en el libro.
2 Crónicas 34:31 NTV
El rey Josías tomó el trono a una edad muy temprana en medio de una nación que se había apartado completamente de los caminos de Dios. Sin embargo, al encontrar el libro de la Ley, no ignoró su contenido, sino que permitió que la Palabra transformara primero su propio corazón. En lugar de exigir cambios únicamente a su pueblo, Josías tomó la iniciativa; se puso de pie en su lugar de autoridad y modeló el arrepentimiento y la obediencia. Cuando un buen líder o mentor pone el ejemplo, el resto hará lo mismo. Un buen líder espiritual se distingue por sus acciones y convicciones:
- Es una persona de pactos El líder de éxito se caracteriza por ser una persona de pactos, que constantemente busca renovar y fortalecer su relación con Dios. No toma a la ligera sus promesas espirituales, sino que valora el estar alineado con la visión del Señor.
- Es una persona de compromiso La fe de un líder va más allá de las intenciones; se demuestra a través de un compromiso firme de seguir al Señor en todas sus decisiones diarias.
- Pone el corazón y sus fuerzas en lo que hace Al igual que lo hizo el rey Josías, un buen líder se esfuerza por cumplir los mandamientos de Dios de todo corazón y con toda su alma. Entrega su pasión, sus energías y sus recursos para llevar a cabo los proyectos del reino de Dios.
- Sirve con toda su alma a Dios y a las personas El liderazgo verdadero no consiste en buscar la gloria personal, sino que se manifiesta cuando el líder sirve con toda su alma tanto a Dios como a las personas a su alrededor.
- Es influyente en su hogar y en sus discípulos La integridad de un líder produce un efecto multiplicador, inspirando a su familia y a sus discípulos a hacer lo mismo que su líder modela con su testimonio de obediencia a la Palabra.
El verdadero liderazgo espiritual no se basa en exigir perfección desde la distancia, sino en caminar con integridad delante de aquellos que nos observan. Cuando tomamos nuestro lugar de autoridad, ya sea en nuestra familia, en el trabajo o en nuestro grupo de discipulado, y decidimos rendir nuestro corazón por completo a las instrucciones de Dios, creamos una atmósfera donde otros también desean renovar su compromiso. El impacto más grande que podemos dejar en nuestras generaciones no proviene de nuestras órdenes, sino de la coherencia visible entre lo que creemos, lo que prometemos y la manera en que vivimos apasionadamente para el Señor todos los días.
El rey ocupó su lugar de autoridad junto a la columna y, en presencia del Señor, renovó el pacto. Se comprometió a obedecer al Señor y a cumplir sus mandatos, leyes y decretos de todo corazón y con toda el alma. Además prometió obedecer todas las condiciones del pacto que estaban escritas en el libro.
2 Crónicas 34:31 NTV
Piénsalo:
- ¿De qué manera estás modelando con tu ejemplo el compromiso hacia Dios frente a tu familia o las personas que lideras?
- Renueva hoy tu pacto con el Señor, comprometiéndote intencionalmente a obedecer sus instrucciones de todo corazón y con toda tu alma.
- Evalúa si hay áreas en tu vida donde has estado exigiendo cambios a los demás sin antes haber dado tú el primer paso de obediencia.
