Ya ven, ustedes me importan
«Ya ven, ustedes me importan y les prestaré atención. Su tierra será labrada y sembrada, multiplicaré en gran manera la población de Israel, y las ciudades arruinadas se llenarán de gente. No solo aumentaré el número de habitantes, sino también de animales. Oh montes de Israel, los haré aún más prósperos que antes. Así sabrán que yo soy el Señor.» Ezequiel 36:9-11 NTV
A veces, las circunstancias de la vida nos hacen sentir que estamos solos o que nuestras necesidades pasan desapercibidas ante los ojos de Dios. El pueblo de Israel también se encontraba en un momento de desolación, sintiendo que habían perdido su rumbo y su tierra. Sin embargo, el Señor se dirige a ellos para recordarles que no han sido olvidados. Estas palabras proféticas nos muestran el corazón de un Padre que no solo observa nuestra situación desde lejos, sino que interviene activamente para traer restauración, crecimiento y prosperidad a todos aquellos que confían en Él.
- A Dios le importan las personas Para nuestro Padre celestial, lo más importante siempre son y serán las personas. Cuando hacemos un recuento de nuestra vida y miramos hacia atrás, podemos decir con profundo agradecimiento que, a través de los años, el Señor nos ha mostrado constantemente que le importamos de verdad.
- Dios presta atención a nuestras circunstancias A veces pensamos que nuestras luchas pasan inadvertidas, pero Dios pone atención a las circunstancias específicas de cada persona, incluyéndote a ti y a tu familia. Saber que Su mirada está sobre nosotros nos permite sentirnos seguros y plenamente confiados en medio de cualquier circunstancia difícil, con la certeza de que Él cumplirá su propósito en nuestra vida.
- Dios trae una cosecha abundante de almas El Señor prometió aumentar en gran manera la población de Israel y hacer que sus territorios se llenaran de gente. En nuestro contexto espiritual y ministerial, esos nuevos habitantes nos hablan directamente de almas; nos anuncian un crecimiento en el reino y una cosecha preciosa de personas que llegarán a conocer a Cristo.
- Dios nos prospera más que antes Su promesa de restauración fue completa al declarar: «No solo aumentaré el número de habitantes, sino también de animales. Los haré aún más prósperos que antes, y así sabrán que yo soy el Señor». Esa multiplicación y esos animales nos hablan de que los hijos de Dios tendrán empresas exitosas, buenos trabajos y bienes materiales provistos por Su mano para ser de bendición en este mundo.
Cuando comprendemos profundamente que le importamos a Dios y que Su atención está puesta sobre nuestra vida, nuestra manera de enfrentar el día a día cambia por completo. Ya no vivimos dominados por la incertidumbre o el temor a la escasez, sino con la plena seguridad de que estamos en la agenda del cielo. Al igual que el pueblo de Israel, podemos estar seguros de que el Señor no solo nos restaurará de nuestros pasados fracasos, sino que nos multiplicará y nos hará más prósperos de lo que éramos antes. Nuestra única respuesta ante tanto amor incondicional debe ser vivir para Él, confiando en que cada detalle de nuestra familia, ministerio y finanzas está bajo el control y la mirada atenta de nuestro buen Padre.
«Ya ven, ustedes me importan y les prestaré atención. Su tierra será labrada y sembrada, multiplicaré en gran manera la población de Israel, y las ciudades arruinadas se llenarán de gente. No solo aumentaré el número de habitantes, sino también de animales. Oh montes de Israel, los haré aún más prósperos que antes. Así sabrán que yo soy el Señor.» Ezequiel 36:9-11 NTV
Piénsalo:
- ¿En qué áreas de tu vida necesitas recordar hoy que le importas a Dios y que Él está prestando atención a tus circunstancias familiares o financieras?
- ¿De qué manera práctica puedes demostrarle a Dios tu gratitud por las veces que Él te ha protegido y prosperado en el pasado?
- Identifica a una persona en tu entorno que se sienta olvidada o desanimada, y tómate el tiempo hoy de recordarle que a Dios le importa su vida.

