Site icon Pastor Guillermo Jiménez

Amigos que te acercan a Dios

Amigos que te acercan a Dios

Como no podían acercarse a Jesús por causa de la multitud, abrieron un agujero en el techo, encima de donde estaba Jesús. Luego bajaron al hombre paralítico en la camilla. Al ver la fe de ellos, Jesús le dijo al paralítico: «Hijo mío, tus pecados son perdonados».

Marcos 2:4-5 NTV

En los capítulos 3 y 4 del libro de Job, vemos cómo el sufrimiento extremo puede llevarnos a una profunda desesperación, destacando la necesidad humana de contar con verdadero apoyo y empatía en medio del dolor. En contraste, en el capítulo 2 de Marcos, encontramos la imagen perfecta de lo que una amistad genuina puede lograr. Jesús estaba enseñando en una casa tan llena de gente que nadie más podía entrar. Un hombre paralítico necesitaba desesperadamente un milagro, pero no podía llegar por sí mismo. Fue entonces cuando la intervención de sus cuatro amigos cambió su destino. Ellos no se rindieron ante el obstáculo de la multitud; con gran determinación, subieron al techo, abrieron un agujero y bajaron a su amigo justo delante del Señor. Jesús no solo vio la necesidad del hombre, sino que valoró la fe de quienes lo cargaban. Contar con amigos verdaderos que nos lleven a la presencia de Dios marca la diferencia entre la derrota y la restauración.

En esta vida enfrentaremos situaciones donde nos sentiremos estancados, pero no fuimos creados para pelear nuestras batallas en soledad. Dios ha puesto a personas a nuestro alrededor para que sean instrumentos de su amor y nos ayuden a superar los obstáculos. Valoremos y cultivemos esas relaciones sinceras que invierten en nosotros y nos empujan hacia Cristo. Y al mismo tiempo, tomemos la decisión de ser ese amigo incondicional que está dispuesto a pagar el precio, cruzar la línea de la comodidad y llevar a alguien a los pies de Jesús, el único lugar donde siempre hay sanidad, perdón y una nueva oportunidad.

Como no podían acercarse a Jesús por causa de la multitud, abrieron un agujero en el techo, encima de donde estaba Jesús. Luego bajaron al hombre paralítico en la camilla. Al ver la fe de ellos, Jesús le dijo al paralítico: «Hijo mío, tus pecados son perdonados».

Marcos 2:4-5 NTV

Piénsalo:

  1. ¿Quiénes son esos verdaderos amigos en tu vida que te acercan a Dios cuando te sientes desanimado o paralizado por las circunstancias?
  2. ¿De qué manera estás siendo un instrumento de fe para cargar en oración a las personas de tu círculo de influencia que necesitan un milagro?
  3. Identifica hoy a una persona que necesite ayuda espiritual o emocional y toma la decisión de ser el puente que la acerque a Jesucristo.
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