Site icon Pastor Guillermo Jiménez

Asombro

Asombro

Cuando la multitud vio a Jesús, todos se llenaron de asombro y corrieron a saludarlo. Marcos 9:15 NTV

A lo largo de la vida cristiana corremos un riesgo silencioso pero muy peligroso: acostumbrarnos a las cosas sagradas de Dios y perder la capacidad de maravillarnos ante Su presencia. Cuando recién conocemos a Cristo, todo nos estremece y nos llena de gratitud, pero con el paso de los años, el correr diario, las responsabilidades cotidianas e incluso el servicio en la iglesia pueden hacer que tomemos por sentado lo sobrenatural. En este pasaje vemos cómo la multitud, al ver llegar a Jesús, no reaccionó con apatía ni con indiferencia religiosa, sino que sus corazones se sacudieron de asombro y corrieron con entusiasmo a encontrarse con Él.

Es tiempo de hacer una pausa sincera delante del Señor y revisar el estado de nuestro corazón. No fuimos llamados a vivir una fe aburrida, fría o teórica, sino una relación viva, dinámica y llena de reverencia ante el Dios todopoderoso. Pidámosle hoy al Espíritu Santo que renueve nuestra sensibilidad espiritual, que limpie todo rastro de apatía y que encienda nuevamente en nosotros esa pasión que nos hace correr hacia Cristo maravillados por Su infinita bondad.

Cuando la multitud vio a Jesús, todos se llenaron de asombro y corrieron a saludarlo. Marcos 9:15 NTV

Piénsalo:
¿Te sigue asombrando en tu vida diaria el amor incondicional y el perdón que Dios tuvo contigo, o se ha convertido en algo rutinario?
¿Te acercas a tus tiempos de oración y a los servicios de la iglesia con una fe expectante, o has caído en la frialdad de la familiaridad?
¿Qué decisiones prácticas puedes tomar hoy para recuperar la pasión, el asombro y el entusiasmo en tu relación personal con Jesucristo?

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