Site icon Pastor Guillermo Jiménez

Cómo ejercer tu fe para mover las montañas

Cómo ejercer tu fe para mover las montañas

Entonces Jesús dijo a los discípulos: —Tengan fe en Dios. Les digo la verdad, ustedes pueden decir a esta montaña: “Levántate y échate al mar”, y sucederá; pero deben creer de verdad que ocurrirá y no tener ninguna duda en el corazón. Les digo, ustedes pueden orar por cualquier cosa y si creen que la han recibido, será suya.  Marcos 11:22-24 NTV

En el capítulo 11 de Marcos vemos a Jesús entrando a Jerusalén y confrontando la esterilidad espiritual al secar la higuera que solo tenía apariencia de fruto, así como limpiando el templo para restaurar su propósito original como casa de oración. Ante el asombro de los discípulos al ver el resultado inmediato de sus palabras, el Maestro aprovecha ese escenario para impartirles una lección transformadora sobre la autoridad espiritual y la naturaleza de la fe verdadera. Nos enseña que Dios no nos llamó a vivir intimidados por los gigantes o los problemas que parecen inamovibles como montes, sino a ejercer una fe viva, activa y fundamentada en el poder del Dios Todopoderoso.

No te resignes a vivir derrotado ni permitas que las dificultades cotidianas se conviertan en montañas infranqueables en tu hogar o en tus proyectos. Si te has sentido sin fuerzas ante los retos que enfrentas, levántate hoy con la seguridad de que el Señor pelea por ti y renueva tu vigor. Llena tu mente de las Escrituras, deshecha todo pensamiento de derrota y decide avanzar con pasos firmes, confiando en que para el que cree todo es posible cuando camina bajo la cobertura y el respaldo de Cristo.

Entonces Jesús dijo a los discípulos: —Tengan fe en Dios. Les digo la verdad, ustedes pueden decir a esta montaña: “Levántate y échate al mar”, y sucederá; pero deben creer de verdad que ocurrirá y no tener ninguna duda en el corazón. Les digo, ustedes pueden orar por cualquier cosa y si creen que la han recibido, será suya.  Marcos 11:22-24 NTV

Piénsalo:
¿Cuáles son las “montañas” o problemas que hoy parecen imposibles en tu vida y que necesitas poner en las manos de Dios?
¿Estás orando con la convicción de que Dios ya tiene la respuesta o estás permitiendo que la duda debilite tu fe?
Aparta un tiempo hoy para orar con autoridad y declarar la victoria de Dios sobre tu salud, tu familia y tus proyectos.

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