¿Contaminas cuando estás bajo presión?
Lo que entra en el cuerpo no es lo que los contamina; ustedes se contaminan por lo que sale de su corazón. Marcos 7:15 NTV
Cuando atravesamos situaciones difíciles o de mucho estrés, es fácil que reaccionemos de maneras que no siempre reflejan nuestra fe. Jesús nos enseña en este pasaje que la verdadera impureza no proviene de las circunstancias externas o de lo que entra en nosotros, sino de lo que permitimos que se albergue en nuestro corazón y que, eventualmente, sale por nuestra boca. Al igual que un tubo de pasta dental revela su verdadero contenido al ser apretado, las presiones de la vida diaria simplemente sacan a la luz lo que verdaderamente domina nuestro interior.
- Lo que hay dentro se revela bajo presión Cuando las circunstancias de la vida nos aprietan en el trabajo, en el hogar o en las finanzas, nuestra reacción automática expone si estamos llenos de ansiedad, de enojo o del Espíritu Santo. No podemos fingir lo que no tenemos cuando estamos en medio de una crisis severa.
- Nuestras palabras tienen poder para limpiar o contaminar Lo que sale de nuestra boca puede bendecir y edificar a nuestra familia, o puede contaminar el ambiente y destruir nuestras relaciones. Debemos ser intencionales en cuidar que nuestras expresiones sean siempre un reflejo del amor y la paz de Dios.
- El peligro de las respuestas automáticas negativas Responder con insultos, palabras hirientes o actitudes negativas cuando estamos frustrados demuestra que nuestro interior necesita ser purificado. La presión externa no crea nuestra mala actitud, sino que simplemente la hace salir a la superficie.
- La necesidad de llenarnos del fruto del Espíritu Santo Para responder correctamente ante la presión, necesitamos llenar nuestro corazón del amor, gozo, paz y paciencia que provienen de Dios. Solo de un interior transformado pueden salir acciones y palabras que aporten vida en medio de la adversidad.
Es fundamental que dediquemos tiempo a evaluar qué tipo de actitudes y palabras están brotando de nuestro interior cuando nos enfrentamos a los problemas cotidianos. Si llenamos nuestro ser con la presencia de Dios y su Palabra, garantizaremos que, sin importar cuánto nos apriete la vida, lo que fluya de nosotros sea siempre esperanza y edificación para quienes nos rodean.
Lo que entra en el cuerpo no es lo que los contamina; ustedes se contaminan por lo que sale de su corazón. Marcos 7:15 NTV
Piénsalo:
- ¿Cuál suele ser tu reacción más común cuando te encuentras bajo mucha presión o estrés?
- ¿Sientes que tus palabras en momentos de crisis están contaminando o bendiciendo tu hogar?
- Pide a Dios hoy que llene tu corazón de su Espíritu Santo para que tus reacciones reflejen siempre su paz.

