Prosperando en medio de la oposición
Así que los ancianos de los judíos continuaron la obra y prosperaron mucho, alentados por la predicación de los profetas Hageo y Zacarías, hijo de Iddo. Terminaron de construir el templo según el mandato del Dios de Israel y los decretos de Ciro, Darío y Artajerjes, reyes de Persia. Esdras 6:14 NTV
En los capítulos 4 al 6 de Esdras, vemos que la reconstrucción del templo no fue nada fácil. Tan pronto como el pueblo comenzó a trabajar, se levantaron enemigos y alborotadores que intentaron desanimarlos, intimidarlos y detener la obra mediante cartas falsas y acusaciones ante el rey. Lograron detener el proyecto por un tiempo, pero Dios envió a sus profetas para animar y despertar el espíritu del pueblo. Finalmente, no solo retomaron la construcción, sino que el rey Darío ordenó que los mismos enemigos financiaran la obra. Esto nos enseña cómo enfrentar y superar la resistencia cuando estamos decididos a hacer la voluntad de Dios y cumplir nuestro propósito.
- La oposición es inevitable cuando avanzamos Siempre habrá personas tóxicas o “alborotadores” que intentarán desanimarnos cuando decidimos edificar nuestra familia, nuestro ministerio o nuestras finanzas. El enemigo no se queda de brazos cruzados cuando ve que estamos progresando y tomando en serio las promesas que Dios nos ha dado.
- No te dejes paralizar por el temor o la crítica Los adversarios usaron el miedo, los rumores y la burocracia para detener el trabajo. A veces, las críticas y los obstáculos que enfrentamos en la vida pueden hacernos dudar y paralizar nuestros proyectos. No debemos permitir que las voces de aquellos que no comparten nuestra fe nos hagan abandonar la asignación que Dios nos entregó.
- El poder de rodearnos de voces proféticas El pueblo retomó fuerzas al escuchar la predicación de los profetas Hageo y Zacarías. Necesitamos rodearnos de líderes sabios y amistades que nos hablen la Palabra de Dios, nos fortalezcan y nos recuerden que debemos seguir adelante. Una palabra de aliento a tiempo renueva nuestras fuerzas, cambia nuestro estado de ánimo y nos impulsa a terminar la obra.
- Dios usa los obstáculos para bendecirnos El rey no solo ordenó que los enemigos dejaran de estorbar, sino que los obligó a pagar los gastos de la construcción con los impuestos. Cuando nos mantenemos firmes y confiamos en el Señor, Él sabe cómo revertir las intenciones del enemigo y usar las situaciones más difíciles para financiarnos, abrirnos puertas y acelerar nuestro éxito.
- Debemos terminar lo que hemos comenzado Los judíos no solo reiniciaron la obra, sino que la terminaron con éxito. En la vida no podemos conformarnos con dejar las cosas a medias. Dios nos ha dado el Espíritu Santo, la fuerza, la disciplina y la sabiduría para completar con excelencia cada proyecto, negocio, ministerio o restauración familiar que hemos iniciado.
En nuestro viaje hacia el éxito espiritual, familiar, social y financiero, encontraremos resistencia. Es fácil desanimarse cuando las cosas no salen como planeamos de inmediato o cuando la oposición parece muy grande. Sin embargo, nuestro Dios pelea por nosotros. Si nos mantenemos conectados a Su palabra, escuchamos el consejo de nuestros líderes espirituales y nos rehusamos a ceder ante el temor, veremos cómo el Señor aparta los obstáculos y nos da una victoria total. Él es experto en hacer que lo que el enemigo planeó para nuestro mal, obre para nuestro bien, llevándonos a la culminación de los sueños más grandes que ha puesto en nuestro corazón.
Así que los ancianos de los judíos continuaron la obra y prosperaron mucho, alentados por la predicación de los profetas Hageo y Zacarías, hijo de Iddo. Terminaron de construir el templo según el mandato del Dios de Israel y los decretos de Ciro, Darío y Artajerjes, reyes de Persia. Esdras 6:14 NTV
Piénsalo:
- ¿Qué proyecto, meta o sueño has dejado a medias debido a la crítica, el desánimo o la oposición de otras personas?
- ¿De qué voces te estás rodeando actualmente para mantener tu fe firme y no perder la visión que Dios te ha dado?
- Decide hoy retomar esa área de tu vida que había estado paralizada, confiando en que Dios te respaldará y te proveerá lo necesario para terminarla con éxito.

