Site icon Pastor Guillermo Jiménez

Restaurando los cimientos

Restaurando los cimientos

Con alabanza y acción de gracias entonaron cantos al Señor: «¡Él es bueno! ¡Su fiel amor por Israel permanece para siempre!». Entonces todo el pueblo dio un gran grito de alabanza al Señor, porque se habían echado los cimientos del templo del Señor. Esdras 3:11 NTV

El libro de Esdras comienza con el cumplimiento de la promesa de Dios de traer a su pueblo de regreso a casa después de setenta años de cautiverio en Babilonia. Dios movió el corazón del rey Ciro para permitir el regreso y proveer los recursos necesarios. Al llegar a Jerusalén, el pueblo no encontró la gloria pasada, sino ruinas; sin embargo, en lugar de desanimarse, se unieron con un solo propósito: reconstruir. Lo primero que levantaron fue el altar para adorar, y cuando finalmente echaron los cimientos del nuevo templo, hubo una mezcla de llanto por el pasado y gritos de alegría por el nuevo comienzo. Esta porción de las Escrituras nos enseña valiosos principios sobre cómo empezar de nuevo cuando todo parece estar destruido.

Volver a empezar nunca es tarea fácil, especialmente cuando nos enfrentamos a las ruinas de errores pasados, pérdidas dolorosas o crisis inesperadas. Sin embargo, tenemos a un Dios experto en restauración que siempre es fiel a sus promesas. Si nos aseguramos de poner la adoración a Él como nuestra máxima prioridad y trabajamos con fe, constancia y unidad, veremos cómo se establecen los cimientos de una nueva temporada de bendición en nuestra vida. Todo el llanto por lo que perdimos o nos fue quitado, eventualmente se convertirá en gritos de alegría por lo que Dios está edificando frente a nuestros ojos.

Con alabanza y acción de gracias entonaron cantos al Señor: «¡Él es bueno! ¡Su fiel amor por Israel permanece para siempre!». Entonces todo el pueblo dio un gran grito de alabanza al Señor, porque se habían echado los cimientos del templo del Señor. Esdras 3:11 NTV

Piénsalo:

  1. ¿Qué “ruinas” en tu vida (relaciones familiares, finanzas, vocación o vida espiritual) necesitan que comiences a reconstruir sus cimientos hoy mismo?
  2. ¿Has puesto el “altar” (tu comunión diaria y tiempo con Dios) como la prioridad principal antes de intentar arreglar los demás problemas en tus propias fuerzas?
  3. Da hoy un paso de obediencia, por pequeño que parezca, y toma unos minutos para adorar y agradecer a Dios por la nueva oportunidad de comenzar otra vez.
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