Site icon Pastor Guillermo Jiménez

No perdamos el equilibrio

No perdamos el equilibrio

En verdad Dios es bueno con Israel, con los de corazón puro. Pero en cuanto a mí, casi perdí el equilibrio; mis pies resbalaron y estuve a punto de caer, porque envidiaba a los orgullosos cuando los veía prosperar a pesar de su maldad. Salmo 73:1-3 NTV

En nuestra vida cotidiana, es común enfrentar momentos donde las presiones nos abruman y presenciamos situaciones que parecen no tener sentido. El salmista reconoce abiertamente una debilidad humana que muchos hemos experimentado: la tentación de mirar el aparente éxito de quienes obran mal y permitir que nuestras emociones nos roben la paz. Sin embargo, la Palabra de Dios nos enseña a redirigir nuestro enfoque para mantenernos firmes frente a los problemas y no resbalar en nuestro caminar.

No permitamos que las aparentes victorias de las personas que obran mal dicten nuestro estado de ánimo ni nos hagan dudar de la fidelidad del Señor. Cuando nuestra mente se llene de confusión o envidia, nuestro mejor refugio es buscar la presencia de Dios; allí encontraremos nuevamente nuestro balance, recordaremos que sus planes para nosotros son perfectos y renovaremos nuestras fuerzas para seguir caminando con integridad.
En verdad Dios es bueno con Israel, con los de corazón puro. Pero en cuanto a mí, casi perdí el equilibrio; mis pies resbalaron y estuve a punto de caer, porque envidiaba a los orgullosos cuando los veía prosperar a pesar de su maldad. Salmo 73:1-3 NTV 
Piénsalo:

  1. ¿Ha habido alguna situación reciente en la que el enojo por una injusticia casi me hace perder mi equilibrio emocional y espiritual?
  2. ¿Qué actitudes necesito rendirle a Dios hoy para mantener mi corazón puro y libre de envidia al ver la prosperidad de otros?
  3. ¿Cómo puedo apartar un tiempo intencional esta semana para entrar en el santuario de Dios y buscar su perspectiva sobre mis problemas?
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