De voluntad y corazón
“Di a los hijos de Israel que tomen para mí ofrenda; de todo varón que diere de su voluntad, de corazón, tomaréis mi ofrenda.”
Éxodo 25:2 (NTV)
Dios estableció que las ofrendas fueran voluntarias y nacieran del corazón, no de la obligación ni de la presión. El Señor no busca cantidades, sino disposición genuina. Para que esto suceda, necesitamos la obra del Espíritu Santo en nuestro interior, quien nos guía a honrar a Dios con fe, confianza y gratitud. Recordemos siempre que todo proviene de Él, y nosotros solo somos administradores de lo que nos ha confiado.
- La ofrenda debe ser voluntaria
Dios nos ha dado libre albedrío para dar, pero espera que lo hagamos de manera libre y sincera. Una ofrenda que no nace de la voluntad y el amor, no agrada al Señor. - Dar es reconocer que todo viene de Dios
Cuando ofrendamos, no estamos entregando algo nuestro, sino devolviendo parte de lo que ya nos dio. Esto nos recuerda que somos administradores de su bendición, no dueños absolutos. - La buena administración atrae más bendición
La Palabra enseña que el buen administrador prospera. Cuando demostramos fidelidad con lo poco, Dios nos confía más. La integridad en nuestra forma de manejar lo que Él nos da abre puertas para recibir mayor provisión. - El dar es un principio del reino
Sembrar con generosidad siempre traerá cosecha abundante. Dios no se queda con nada: cuando damos de corazón, Él multiplica y nos permite ver fruto tanto en lo espiritual como en lo material. - El Espíritu Santo es quien nos guía a dar
No se trata de cuánto debo dar, sino de cómo debo dar. La cantidad será siempre una decisión personal entre cada creyente y Dios, pero la clave es hacerlo con alegría, agradecimiento y fe.
Dar con un corazón alegre es reconocer que nuestras ofrendas no son para los hombres, sino para el Señor. Es una forma de adoración y honra, un recordatorio constante de que confiamos en Él como nuestra fuente de provisión.
“Di a los hijos de Israel que tomen para mí ofrenda; de todo varón que diere de su voluntad, de corazón, tomaréis mi ofrenda.”
Éxodo 25:2 (NTV)
Piénsalo:
- ¿Das a Dios de manera voluntaria y con alegría, o por compromiso y costumbre?
- ¿Cómo estás administrando lo que Dios ha puesto en tus manos?
- ¿Qué pasos prácticos puedes tomar para que tu dar refleje gratitud, fe y confianza en que todo proviene de Él?