Mi vida es el grano con mucho fruto

Mi vida es el grano con mucho fruto

Les digo la verdad, el grano de trigo, a menos que sea sembrado en la tierra y muera, queda solo. Sin embargo, su muerte producirá muchos granos nuevos, una abundante cosecha de nuevas vidas. Los que aman su vida en este mundo la perderán. Los que no le dan importancia a su vida en este mundo la conservarán por toda la eternidad. Juan 12:24-25 (NTV)

En este versículo, Jesús se presenta a Sí mismo como el grano de trigo principal, que moriría para producir una cosecha de millones de vidas salvas. Pero este principio divino también se aplica directamente a nosotros. Nos enseña que si un creyente “muere” a sí mismo, a sus propios deseos egoístas y a su agenda personal, puede producir mucho fruto para el Reino de Dios. Es la paradoja del Reino: la diferencia entre una vida que “queda sola” y una vida que resulta en una cosecha abundante.

  • Vivir para uno mismo es quedar solo. Si vivimos egoístamente, como la mayoría de las personas, solo para tratar de enriquecernos y “vivir la vida loca”, entonces quedaremos solos. Solo produciremos el fruto de un mundo conflictivo, lleno de maldad y de las obras de la carne.
  • “Morir al yo” es una decisión de vivir por el Espíritu. En lugar de lo carnal, podemos decidir “morir al yo”, renunciando a esos deseos y escogiendo vivir para producir el fruto del Espíritu Santo (Gálatas 5:23). De esta manera, nuestra vida no será en vano, sino que producirá mucho buen fruto.
  • Morir implica rendir nuestros sueños a Dios. Hace algunas décadas, mi esposa Dinora y yo le dijimos a Dios: “Heme aquí, envíame a mí”. Renunciamos a nuestros sueños propios y abrazamos los de Dios. Decidimos no vivir para nosotros mismos, sino para Dios y para las personas.
  • Morir es reproducirse en otros líderes. Una forma práctica de “morir” es no aferrarnos al poder ni a las posiciones de influencia, sino levantar a otros. Este año, tenemos la alegría y satisfacción de establecer nuevos pastores líderes del ministerio ACFC para que sigamos llevando fruto. Esta es una manera de “caer a tierra y morir” para que podamos llevar mucho fruto.
  • El “mucho fruto” es la cosecha de vidas transformadas. Hoy podemos ver el resultado de esa siembra. Podemos ver miles de almas que han sido salvas a través de Águilas CFC; miles de matrimonios, jóvenes y niños restaurados, quienes ahora tienen su nuevo domicilio final en el cielo. Al vivir para Dios, también hemos producido fruto de muchísimos líderes en la sociedad, en las escuelas, en los hogares y en la iglesia.

La verdadera satisfacción no se encuentra en proteger y amar nuestra propia vida, sino en sembrarla. Al “morir” a nuestros propios planes, al soltar el control y permitir que Dios nos use para levantar a otros, aseguramos que la cosecha continúe. Es la paradoja del Reino: los que no le dan importancia a su vida en este mundo, la conservarán por toda la eternidad. Señor, deseo seguir viviendo para Ti y producir muchos más líderes.

Les digo la verdad, el grano de trigo, a menos que sea sembrado en la tierra y muera, queda solo. Sin embargo, su muerte producirá muchos granos nuevos, una abundante cosecha de nuevas vidas. Los que aman su vida en este mundo la perderán. Los que no le dan importancia a su vida en este mundo la conservarán por toda la eternidad. Juan 12:24-25 (NTV)

Piénsalo:

  1. ¿En qué área de tu vida estás “quedando solo” porque te estás aferrando a tus propios planes en lugar de “morir” a tu yo?
  2. ¿Qué “sueño propio” o “posición” necesitas rendirle a Dios para poder abrazar Sus planes y dar más fruto?
  3. ¿A quién estás levantando como líder? ¿Cómo puedes “morir a tu yo” esta semana para invertir en otra persona y ayudarla a crecer?
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