¿A quién le hizo Dios esta promesa?
Haré que tus descendientes sean tan numerosos como las estrellas de los cielos, y les daré todas estas tierras. Y mediante tu descendencia, todas las naciones de la tierra serán bendecidas. Génesis 26:4 (NTV)
Al leer esta increíble promesa en Génesis 26, surge la pregunta: ¿A quién exactamente le estaba hablando Dios? ¿Fue a Abraham? ¿Fue a Isaac? ¿O fue a Jacob? La respuesta es: a los tres. Dios se aseguró de repetir esta promesa monumental a cada generación. Esto nos enseña un principio poderoso: lo importante se debe repetir para afirmar la visión y asegurar que la promesa pase a través de las generaciones.
- Primero: La promesa a Abraham. Décadas antes de nuestro versículo de hoy, Dios le juró esto a Abraham después de que obedeció: “Multiplicaré tu descendencia hasta que sea incontable, como las estrellas del cielo… y mediante tu descendencia, todas las naciones de la tierra serán bendecidas. Todo eso, porque me has obedecido” (Génesis 22:17-18).
- Segundo: La repetición a Isaac. En el pasaje de hoy, el SEÑOR se le aparece a Isaac y confirma la promesa: “Vive aquí… te bendeciré… confirmo que te daré todas estas tierras… Haré que tus descendientes sean tan numerosos como las estrellas… Yo haré esto porque Abraham me escuchó” (Génesis 26:3-5). La promesa es transferida.
- Tercero: La transferencia a Jacob. Décadas después, Dios se le aparece a Jacob, el nieto de Abraham, y se la repite una vez más: “Yo soy el SEÑOR, Dios de tu abuelo Abraham, y Dios de tu padre Isaac. La tierra en la que estás acostado… te la entrego a ti y a tu descendencia… y todas las familias de la tierra serán bendecidas por medio de ti” (Génesis 28:13-14).
- La visión de Dios se repite. Lo importante se repite. Hoy, me dio mucho gusto ver y escuchar al Pastor Luis en su primer domingo como Pastor Líder, y lo escuchaba repetir a la iglesia la visión que Dios ha encargado a Águilas CFC.
- La visión es generacional. Con una gran fe, le recordaba a la iglesia lo que ya hemos logrado y lo que nos queda por hacer. Lo miré recordando las promesas de multiplicación que Dios cumplió en la generación de Guillermo y Dinora, pero también las que se cumplirán en la generación de Luis y Erika, y lanzaba la visión para la siguiente generación después de él.
Al final, levantó una bandera con el nombre de Dios, nuestro Dios generacional. Dios es fiel a Sus promesas, y es nuestra responsabilidad repetirlas. Lo importante debe repetirse. La visión de Dios debe repetirse para que pase de una generación a la siguiente.
Haré que tus descendientes sean tan numerosos como las estrellas de los cielos, y les daré todas estas tierras. Y mediante tu descendencia, todas las naciones de la tierra serán bendecidas. Génesis 26:4 (NTV)
Piénsalo:
- ¿Qué promesas de Dios necesitas “repetir” sobre tu vida y tu familia para que se afirmen en tu corazón?
- ¿De qué manera estás pasando la “visión” de Dios (tu fe, tus valores) a la siguiente generación en tu casa o en la iglesia?
- ¿Estás honrando a la generación que te precedió, reconociendo la promesa que ellos recibieron y que tú ahora cargas?