Subamos a los débiles sobre los burros

SUBAMOS A LOS DÉBILES SOBRE LOS BURROS

“… Los cuatro hombres… les repartieron ropa del botín a los prisioneros que estaban desnudos.A los que estaban débiles los montaron en burros y llevaron a todos los prisioneros de regreso a su propia gente en Jericó…”(2 Crónicas 28:15 NTV).

Dios nos llama a ser restauradores de familias. En una sociedad tan cruel necesitamos a personas como estos cuatro hombres que están dispuestos a traer sanidad a los heridos y libertad a los que se encuentran presos en vicios y hábitos destructivos.

Estos hombres hicieron cuatro actos que nosotros también debemos hacer con las personas:

1.Los vistieron y los calzaron. Cubrieron la vergüenza de su desnudez para que pudieran caminar con dignidad una vez más en la vida.

“… repartieron ropa del botín a los prisioneros que estaban desnudos. Los proveyeron de ropa y sandalias…” (2 Crónicas 28:15 NTV).

2. Les dieron comida y bebida para que pudieran salir adelante por sí mismos y tuvieran fuerzas de volver a luchar por sus sueños y familias.

“… les dieron suficiente comida y bebida…” (2 Crónicas 28:15 NTV).

3. Les cubrieron las heridas con aceite. Las personas heridas hieren a otras personas, mueren en el camino y no alcanzan sus sueños. Estos prisioneros podrían haber muerto en el camino porque de poco sirve ser puesto en libertad si la persona no es sanada.

“… y les cubrieron las heridas con aceite de oliva…” (2 Crónicas 28:15 NTV).

4. Pusieron a los débiles en burros. Hay gente que necesitará de una ayuda extra y paciencia extra porque están demasiado débiles por las heridas de la vida.

“… A los que estaban débiles los montaron en burros y llevaron a todos los prisioneros de regreso a su propia gente en Jericó…” (2 Crónicas 28:15 NTV).

5. Restauraron las familias. Ellos regresaron a los prisioneros a sus tierras donde estaban sus hogares, sus esposas, sus hijos y parientes. Somos llamados a ser restauradores defamilias.

“… y llevaron a todos los prisioneros de regreso a su propia gente en Jericó, la ciudad de las palmeras. Después regresaron a Samaria” (2 Crónicas 28:15 NTV).

Nuestra vida ha sido destinada para completar la historia de amor que Jesús inició en la cruz del Calvario. No nos conformemos a ser como nuestra sociedad actual respecto al ayudar a los necesitados, pues Dios confía que nosotros creceremos en amor para sanar a los enfermos y liberar a los cautivos. ¡Somos restauradores de familias!

Piénsalo:

¿Quién se te viene a la mente cuando piensas en alguien que necesita una ayuda extra?
¿Qué puedes hacer hoy para ayudar a sanar a aquella persona que está quebrantadaen su corazón?

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