CONSUELEN
“Consuelen, consuelen a mi pueblo —dice su Dios—. Hablen con ternura a Jerusalén y díganle que se acabaron sus días tristes y que sus pecados están perdonados.”
Isaías 40:1-2 (NTV)
Vivimos en un tiempo en el que muchas personas necesitan consuelo. El dolor, la tristeza y la culpa afectan a innumerables corazones, y a menudo, lo que menos necesitan es más condenación. Dios nos llama a ser instrumentos de Su amor, llevando palabras de esperanza y restauración a quienes nos rodean. Él nos recuerda que su gracia es suficiente y que el perdón está disponible para todos.
Cuatro cosas que debemos hacer según Isaías 40:1-2
- Consuelen al pueblo de Dios
Nuestro llamado es ser portadores de consuelo, no de juicio. Dios nos invita a llevar paz a los corazones atribulados, recordándoles Su amor y cuidado constante. - Hablen con ternura
Las palabras amables y llenas de ternura tienen un poder transformador. En lugar de criticar o señalar errores, debemos usar nuestras palabras para levantar y sanar a quienes están heridos. - Anuncien el fin de los días tristes
Los tiempos difíciles no duran para siempre. Debemos recordarles a los demás que Dios tiene el poder de transformar el luto en alegría, y que Él está obrando en medio de sus circunstancias. - Proclamen el perdón de los pecados
No hay mayor consuelo que saber que nuestros pecados han sido perdonados. Dios nos llama a compartir esta buena noticia, asegurando a otros que Su gracia es más grande que cualquier error que hayan cometido.
“Consuelen, consuelen a mi pueblo —dice su Dios—. Hablen con ternura a Jerusalén y díganle que se acabaron sus días tristes y que sus pecados están perdonados.”
Isaías 40:1-2 (NTV)
Piénsalo:
- ¿Cómo puedes ser un instrumento de consuelo para alguien que está pasando por un momento difícil?
- ¿Están tus palabras reflejando la ternura y el amor de Dios hacia los demás?
- ¿A quién puedes compartirle hoy el mensaje del perdón y la esperanza en Cristo?