Entre siembra y cosecha

Entre siembra y cosecha

Ustedes conocen el dicho: “Hay cuatro meses ENTRE la SIEMBRA y la COSECHA”, pero yo les digo: DESPIERTEN y miren a su alrededor, los campos ya están LISTOS para la cosecha.
Juan 4:35 (NTV)

Jesús nos recuerda que entre la siembra y la cosecha hay un tiempo de espera. Sin embargo, también nos despierta a la realidad de que espiritualmente los campos están listos hoy. La vida nos enseña que cada semilla sembrada requiere paciencia, pero también acción. En la familia, en los negocios, en el ministerio y en nuestra vida personal, Dios quiere que aprendamos a sembrar con fe, a esperar con paciencia y a cosechar con propósito.

  • La paciencia es necesaria para la cosecha
    Ningún fruto aparece de la noche a la mañana. Toda semilla requiere tiempo para germinar, crecer y dar fruto. Así también en la vida: los matrimonios se fortalecen cuando se siembra amor, paciencia y cuidado mutuo; los negocios prosperan cuando se siembra dedicación, esfuerzo y estrategia; el ministerio crece cuando sembramos entrega y renuncia a nuestra propia agenda (Juan 12:24).
  • Debemos despertar a nuestro propósito
    Jesús nos llama a no vivir como el montón, distraídos y sin rumbo. Despertar significa reconocer que nuestra vida tiene un propósito eterno y que cada día cuenta para sembrar y recoger en el Reino de Dios.
  • La cosecha está lista
    No siempre hay que esperar demasiado: en el plano espiritual la cosecha de almas ya está madura. Nuestros familiares, amigos y vecinos necesitan a Cristo. La iglesia crecerá si salimos a recoger con amor y valentía lo que Dios ya preparó.
  • Hay cosechas espirituales y materiales
    Para quienes viven con disciplina, fe y objetivos claros, hay cosechas preparadas este año: en los estudios, en los negocios, en las familias, en el ministerio. Dios honra la siembra fiel y multiplica el fruto en abundancia.
  • La bendición es para quienes se atreven a sembrar y recoger
    Si no sembramos, no habrá cosecha; si no cosechamos, el fruto se pierde. La clave es obedecer a Dios en cada etapa, confiando que Él da el crecimiento y nos entrega lo mejor en Su tiempo.

La vida cristiana es un continuo ciclo de sembrar con fe y cosechar con gozo. En cada área, Dios quiere enseñarnos a esperar con paciencia, despertar a nuestra misión y recoger con diligencia lo que ya está listo.

Ustedes conocen el dicho: “Hay cuatro meses ENTRE la SIEMBRA y la COSECHA”, pero yo les digo: DESPIERTEN y miren a su alrededor, los campos ya están LISTOS para la cosecha.
Juan 4:35 (NTV)

Piénsalo:

  1. ¿Qué semillas estás sembrando hoy que determinarán tu cosecha mañana?
  2. ¿En qué áreas necesitas despertar y vivir con mayor propósito?
  3. ¿Qué cosechas espirituales y materiales estás listo para recoger este año?
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