Su fe se fortaleció aún más

Su fe se fortaleció aún más

Abraham siempre creyó la promesa de Dios sin vacilar. De hecho, su fe se fortaleció aún más y así le dio gloria a Dios. Abraham estaba plenamente convencido de que Dios es poderoso para cumplir todo lo que promete. Y, debido a su fe, Dios lo consideró justo.
Romanos 4:20-22 (NTV)

El apóstol Pablo nos recuerda que Abraham, a pesar de esperar muchos años por el cumplimiento de la promesa, nunca dejó de creer. Su fe no solo se mantuvo firme, sino que se fortaleció con el tiempo. En la vida cristiana, la fe no debe debilitarse en medio de la espera o de los desafíos, al contrario, debe crecer porque sabemos que Dios es poderoso y fiel para cumplir lo que ha prometido.

  • La fe se fortalece en la espera
    Abraham no recibió inmediatamente lo prometido, pero con el paso del tiempo aprendió a confiar más en Dios. Cada día de espera era una oportunidad para ejercitar su confianza.
  • La fe glorifica a Dios
    Cuando seguimos creyendo aun en medio de lo imposible, Dios recibe la gloria. Nuestra confianza firme muestra al mundo que dependemos totalmente de Él y no de nuestras fuerzas.
  • La fe se activa con lo que vemos y experimentamos
    Así como Abraham se fortaleció creyendo, nuestra fe también crece al ver milagros, escuchar testimonios y experimentar personalmente la fidelidad de Dios. Los milagros recientes en la iglesia son un ejemplo de cómo la fe de muchos se elevó al ver la mano de Dios en acción.
  • La fe nos mueve a obedecer
    La fe verdadera no es pasiva; nos impulsa a tomar decisiones. Muchos, al ver lo que Dios hizo, decidieron bautizarse y entregar su vida a Cristo. La fe lleva a la acción y transforma vidas.
  • La fe llama lo que no es como si fuese
    Tal como Abraham, debemos aprender a declarar las promesas de Dios aunque todavía no las veamos cumplidas. La fe se apropia del futuro como si ya fuera presente.

Así como Abraham fue considerado justo por su fe, nosotros también podemos ver la justicia y las promesas de Dios manifestarse cuando decidimos creer sin vacilar.

Abraham siempre creyó la promesa de Dios sin vacilar. De hecho, su fe se fortaleció aún más y así le dio gloria a Dios. Abraham estaba plenamente convencido de que Dios es poderoso para cumplir todo lo que promete. Y, debido a su fe, Dios lo consideró justo.
Romanos 4:20-22 (NTV)

Piénsalo:

  1. ¿Qué promesas de Dios sigues esperando que se cumplan en tu vida?
  2. ¿De qué manera tu fe puede fortalecerse en medio de la espera y no debilitarse?
  3. ¿Qué acciones prácticas puedes tomar hoy que demuestren que sigues creyendo en las promesas de Dios?
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