Cedrón y Olivos
Después de decir esas cosas, Jesús cruzó el valle de Cedrón con sus discípulos y entró en un huerto de olivos. Juan 18:1 (NTV)
En este pasaje, Jesús y Sus discípulos hacen una transición que es profundamente simbólica. Primero, cruzan el valle de Cedrón, un nombre que se relaciona con la raíz Queidár, la cual significa “estar oscuro”. Inmediatamente después, entran a un huerto de olivos, que nos da la imagen de un lugar donde se encuentra y se produce aceite. En esta mañana, pienso que así es nuestra vida: a veces debemos pasar por valles de Cedrón, es decir, temporadas oscuras, pero nuestro destino es arribar a una temporada donde encontramos el aceite de Dios.
- Cedrón habla de escasez; los Olivos de abundancia. El valle de Cedrón era un lugar oscuro, a menudo seco, asociado con el juicio y la dificultad. Pero el huerto de olivos es un lugar de provisión. Es la fuente del aceite, que en toda la Biblia es un símbolo de prosperidad, bendición y abundancia.
- Cedrón habla de cansancio; los Olivos de descanso. Cruzar un valle oscuro nos habla de calor y cansancio en la jornada de la vida. En cambio, un huerto de olivos es un lugar que provee árboles, sombra y un lugar para el descanso y la restauración.
- Cruzamos el valle; no nos quedamos en él. Es vital notar que Jesús y los discípulos “cruzaron” el valle. No acamparon allí, no hicieron su morada allí. Las temporadas oscuras, los valles de Cedrón, no son nuestro destino. Son solo el camino temporal hacia el huerto.
- Los Olivos nos llevan a la unción. El aceite es el producto final del olivo. Espiritualmente, el aceite siempre nos habla de la unción del Espíritu Santo. Aunque a veces pasemos por un “valle de Cedrón” durante el día, lleno de oscuridad o problemas, podemos llegar al lugar de la unción.
- Buscamos el aceite después del valle. En estos 21 días de ayuno y oración, este principio es clave. Aunque durante el día pases por tu propio valle oscuro, puedes tomar la decisión de no quedarte allí, sino venir en la noche al servicio de intercesión a las 7pm, para entrar al “huerto de olivos” y ser refrescado con la unción.
No importa qué tan oscuro parezca el valle por el que estás caminando hoy. Recuerda que no es un lugar permanente; es solo un pasaje. Dios ha prometido que no estarás solo en ese valle, como dice el Salmo 23:4: “Aun cuando yo pase por el valle más oscuro, no temeré, porque tú estás a mi lado”. Sigue caminando, porque el huerto de olivos —el lugar del aceite, el descanso y la unción— te espera justo al otro lado.
Después de decir esas cosas, Jesús cruzó el valle de Cedrón con sus discípulos y entró en un huerto de olivos. Juan 18:1 (NTV)
Piénsalo:
- ¿Estás actualmente en un “valle de Cedrón”, sintiéndote en oscuridad o escasez?
- ¿Qué has hecho para “acampar” en el valle (quejándote, rindiéndote) en lugar de solo “cruzarlo”?
- ¿Qué paso práctico darás hoy para buscar el “huerto de olivos” (la oración, el servicio de intercesión) y ser refrescado por la unción de Dios?