Querían tenderle una trampa

Querían tenderle una trampa

Querían tenderle una trampa para que dijera algo que pudieran usar en su contra. Lucas 11:54 (NTV)

En este pasaje vemos que los fariseos intentaron provocar a Jesús con muchas preguntas. Su objetivo no era aprender, sino hacerlo caer en alguna trampa con Sus propias palabras. Por cierto, no lo lograron; Jesús siempre fue prudente con lo que decía. Esto nos enseña sobre el poder y el cuidado que debemos tener con nuestras palabras, pues el enemigo también busca usarlas en nuestra contra.

  • El peligro de hablar demasiado El rey Salomón nos advirtió: “Hablar demasiado conduce al pecado. Sé prudente y mantén la boca cerrada” (Proverbios 10:19 NTV). Como comunicadores, y especialmente como predicadores, a veces nos pasa que, por hablar mucho, usamos palabras que luego tenemos que cambiar, buscando una más exacta, más amable o más positiva. La prudencia de Jesús es nuestro mejor ejemplo.
  • La trampa del enemigo Así como los fariseos, el diablo querrá provocarnos para que hablemos negativamente. Él busca que caigamos en la trampa de la queja, el temor o la incredulidad, para luego usar esas mismas palabras en nuestra contra y arruinar nuestro día.
  • La decisión de no caer Hoy, cada uno de nosotros decide no caer en esa trampa. En lugar de reaccionar a la provocación, decidimos conscientemente hablar lo que Dios habla de nosotros.
  • Declarar la bendición y no la maldición Decidimos usar nuestras palabras para declarar bendición. Afirmamos con fe que somos como el árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y que todo lo que hacemos es prosperado (Salmos 1:3).
  • Alinear nuestra vida con la Palabra Hablamos lo que queremos ver: Vivo en salud divina. Tengo una mente renovada y fuerte en Cristo Jesús. Mis emociones están saludables y estables, y mis convicciones están firmes en Él. Tengo una unción fresca y sin contaminación para este día.
  • Activar la provisión y el favor Declaramos que el Señor abre las ventanas de los cielos y derrama bendición sobre nuestra casa hasta que sobreabunda (Malaquías 3:10). En este día, se nos otorga favor, gracia, amabilidad y trato preferencial como hijos de Dios, a nosotros y a nuestras familias.

Nuestra boca es un instrumento poderoso. No permitamos que el enemigo nos atrape en la negatividad o la queja. En cambio, seamos intencionales. Que cada palabra que salga de nuestra boca hoy sirva para edificar, para declarar la verdad de Dios y para establecer Su bendición sobre nuestra vida y la de quienes nos rodean.

Querían tenderle una trampa para que dijera algo que pudieran usar en su contra. Lucas 11:54 (NTV)

Piénsalo:

  1. ¿En qué áreas de tu vida has caído en la trampa de hablar negativamente?
  2. ¿Cuáles son dos o tres declaraciones de fe (como las del Salmo 1:3 o Malaquías 3:10) que puedes comenzar a decir sobre tu día?
  3. ¿Qué paso práctico darás hoy para ser más prudente con tus palabras y usarlas solo como un instrumento de bendición?
Privacy Overview

This website uses cookies so that we can provide you with the best user experience possible. Cookie information is stored in your browser and performs functions such as recognising you when you return to our website and helping our team to understand which sections of the website you find most interesting and useful.