El buen líder asigna y anima
Josías también asignó a los sacerdotes sus responsabilidades y los animó en su trabajo en el templo del Señor. Dio esta orden a los levitas, quienes debían enseñar a todo Israel y quienes habían sido apartados para servir al Señor: «Pongan el arca sagrada en el templo que construyó Salomón, hijo de David, rey de Israel. Ustedes ya no tienen que seguir cargándola de un sitio a otro sobre sus hombros. Ahora dediquen su tiempo a servir al Señor su Dios y a su pueblo Israel».
2 Crónicas 35:2-3 NTV
En la gran tarea de restaurar la adoración y celebrar la Pascua, el rey Josías nos muestra un modelo extraordinario de liderazgo efectivo. Un buen líder no solamente delega responsabilidades, sino que también provee ánimo, supervisión, inspiración y motivación. Josías entendió que para alcanzar el éxito en la obra de Dios no bastaba con dar órdenes frías; era fundamental conectar con el corazón de su equipo, organizarlos correctamente y recordarles el propósito eterno de su labor. Al observar las acciones de este rey, descubrimos principios vitales que nos ayudarán a dirigir con éxito en nuestra familia, trabajo o ministerio.
- Tener una visión clara Un líder no puede guiar a otros si no sabe hacia dónde va. Josías tenía una visión clara porque leyó en el libro de la ley lo referente al templo, al trabajo de los sacerdotes y a la celebración de la Pascua.
- Delegar con claridad las responsabilidades Para que un equipo funcione, cada miembro debe saber exactamente qué se espera de él. Josías asignó a los sacerdotes sus responsabilidades de manera específica, evitando la confusión y promoviendo el avance del trabajo.
- Organizar el trabajo ubicando a las personas en su nicho El éxito se maximiza cuando las personas operan en sus fortalezas. El rey organizó el trabajo por tareas y puso a las personas en su nicho, asegurándose de que los sacerdotes y levitas se dedicaran a lo suyo.
- Proveer ánimo e inspiración constante Un buen líder asigna responsabilidades, pero también sabe animar e inspirar a las personas. No trae un látigo en la mano para amenazar, sino palabras de ánimo, actuando como un buen coach que motiva a sus jugadores a ganar un partido.
- Enfocar el servicio en Dios y las personas La instrucción de Josías les recordó que debían dedicar su tiempo a servir a Dios y a su pueblo. La vida se trata de dos seres eternos: Dios y las personas, por lo que todo lo que hagamos debe ser para la gloria de Dios y el beneficio de las personas.
El verdadero liderazgo no consiste en ejercer dominio, sino en capacitar, animar y dirigir a otros hacia el cumplimiento del propósito divino. Cuando combinamos la claridad en las instrucciones con palabras de afirmación, creamos un ambiente donde las personas florecen y el trabajo se hace con excelencia y gozo. Nunca olvidemos que, ya sea que lideremos una gran empresa, un ministerio en la iglesia o nuestra propia familia, el mayor legado que podemos dejar es invertir nuestra vida en servir a Dios y enriquecer a las personas que Él ha puesto en nuestro camino.
Josías también asignó a los sacerdotes sus responsabilidades y los animó en su trabajo en el templo del Señor. Dio esta orden a los levitas, quienes debían enseñar a todo Israel y quienes habían sido apartados para servir al Señor: «Pongan el arca sagrada en el templo que construyó Salomón, hijo de David, rey de Israel. Ustedes ya no tienen que seguir cargándola de un sitio a otro sobre sus hombros. Ahora dediquen su tiempo a servir al Señor su Dios y a su pueblo Israel».
2 Crónicas 35:2-3 NTV
Piénsalo:
- ¿Eres un líder que solamente delega tareas o también te tomas el tiempo para animar e inspirar a tu equipo?
- Evalúa si las personas bajo tu cuidado están ubicadas en el “nicho” correcto donde pueden usar mejor sus talentos y habilidades.
- ¿De qué manera práctica puedes asegurar que tu trabajo de hoy beneficie a las personas y le dé la gloria a Dios?