Volverá a vivir

Volverá a vivir

«Esto dice el Señor Soberano: el pueblo de Israel volverá a vivir en su propio país, la tierra que le di a mi siervo Jacob. Pues reuniré a los israelitas de entre las tierras lejanas adonde los había esparcido. A la vista de las naciones del mundo, revelaré mi santidad en mi pueblo.»
Ezequiel 28:25 NTV

La frase que más llama la atención al leer este pasaje profético es: “volverá a vivir”. En ocasiones, los golpes de la vida son tan fuertes que podemos llegar a sentir como si se nos acabara el mundo entero al pasar por problemas profundos. Sin embargo, la gran verdad que nos regala la Escritura para llenarnos de esperanza es que la vida continúa, que con la ayuda incondicional de Dios saldremos adelante y que volveremos a vivir.

  • El impacto de los fracasos familiares En ocasiones, cuando fracasa un proyecto importante en el seno de la familia, es muy natural que nos cuestionemos si podremos salir adelante. Pero en medio de esa dolorosa incertidumbre, la Biblia nos alienta y nos asegura enfáticamente: ¡volverás a vivir! Tu familia y tu matrimonio volverán a tener vida.
  • La esperanza ante la crisis ministerial Cuando experimentamos un fracaso en el ministerio o en nuestro servicio a Dios, la duda puede ser ensordecedora y gritar que aquí se acabó todo. No obstante, por encima de esa voz de derrota y de acusación, Dios mismo nos grita con fuerza que volveremos a vivir y a ser útiles en sus manos.
  • Restauración después del colapso financiero Si atravesamos un fracaso financiero severo y vemos cómo algún negocio se va a la bancarrota, podemos ser tentados fuertemente a pensar que es el fin de todo nuestro esfuerzo. Sin embargo, incluso frente a la ruina material, la promesa de Dios sigue firme declarando que volveremos a vivir.
  • El aliento de Dios sobre lo que parece seco Así como se narra más adelante en el capítulo 37, donde Dios ordenó anunciar un mensaje a los huesos secos asegurando que pondría su aliento dentro de ellos para que volvieran a vivir, esa misma promesa aplica a nosotros hoy. Es Su Espíritu soberano el que tiene la capacidad única de infundir vida nueva en medio de nuestra mayor desolación.

Es muy fácil dejarnos arrastrar por el desánimo cuando las circunstancias nos muestran un panorama de destrucción, pérdida o parálisis total. Sin embargo, servimos a un Dios especialista en la restauración, capaz de revelar su poder a la vista de todos levantándonos de nuestras peores caídas. No importa el área en la que hayamos sentido que se nos acaba el mundo; si nos mantenemos confiando en el Señor Soberano, podemos estar completamente seguros de que nuestra historia no termina en la derrota, sino en un nuevo y glorioso comienzo lleno de su vida.

«Esto dice el Señor Soberano: el pueblo de Israel volverá a vivir en su propio país, la tierra que le di a mi siervo Jacob. Pues reuniré a los israelitas de entre las tierras lejanas adonde los había esparcido. A la vista de las naciones del mundo, revelaré mi santidad en mi pueblo.»
Ezequiel 28:25 NTV

Piénsalo:

  1. ¿En qué área específica de tu vida (familiar, ministerial o financiera) sientes hoy que todo se ha secado y necesitas el aliento de Dios para volver a vivir?
  2. ¿Qué pensamientos de derrota o fatalidad debes abandonar para poder abrazar la promesa de restauración que Dios te ofrece?
  3. Dedica un tiempo en oración para entregarle al Señor ese proyecto o relación que parece haber fracasado, confiando plenamente en que Él tiene el poder de devolverle la vida.

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