Reconstruyendo los muros en ruinas
Pero ahora les dije: «Ustedes saben muy bien en qué dificultades estamos. Jerusalén yace en ruinas y sus puertas fueron destruidas por fuego. ¡Vengan, reconstruyamos la muralla de Jerusalén y pongamos fin a esta desgracia!». Nehemías 2:17 NTV
En Esdras 10 y Nehemías 1 y 2, vemos a dos grandes líderes enfrentando la dolorosa realidad de su pueblo. Mientras Esdras confrontaba el pecado y las malas decisiones que habían corrompido a las familias de Israel, Nehemías recibía la triste noticia de que los muros de Jerusalén seguían en ruinas y el pueblo estaba en gran aflicción. Lejos de ignorar el problema o llenarse de apatía, Nehemías lloró, oró, ayunó y luego se levantó con un plan de acción respaldado por Dios para restaurar la ciudad. En nuestra vida diaria, también enfrentamos muros caídos en nuestro matrimonio, en las finanzas o en nuestra vida espiritual, pero este pasaje nos enseña cómo levantarnos de las cenizas y reconstruir nuestro futuro con éxito.
- Reconocer la realidad sin ignorar el problema Tanto Esdras como Nehemías no cerraron los ojos ante las malas decisiones ni ante las ruinas de su nación. Para poder experimentar una verdadera restauración en nuestra vida familiar, espiritual o financiera, primero debemos ser honestos y reconocer qué muros están derribados. No podemos reparar lo que nos negamos a confrontar.
- El dolor debe llevarnos a la oración, no a la queja Cuando Nehemías escuchó las malas noticias, se sentó a llorar, pero inmediatamente llevó su carga a Dios en oración. En lugar de amargarnos, deprimirnos o quejarnos por la situación del mundo, de la economía o de nuestro hogar, debemos buscar el favor y la dirección del Señor, porque solo de Él viene nuestra verdadera ayuda.
- Tener un plan de acción y actuar con sabiduría Nehemías no solo oró, sino que también se preparó para actuar. Dispuso su corazón, se presentó ante el rey y pidió los recursos y cartas de paso necesarios. Dios responde a nuestras oraciones, pero también espera que seamos diligentes, nos esforcemos y presentemos pasos claros para reconstruir nuestra vida y cumplir el propósito para el cual nos trajo a esta tierra.
- Trabajar en equipo y unidad Al llegar a Jerusalén, Nehemías inspiró al pueblo diciéndoles: “¡Vengan, reconstruyamos!”. No trató de hacer el trabajo solo ni de llevarse toda la gloria. Los grandes éxitos en la iglesia, en los negocios o en la familia requieren que dejemos el egoísmo y aprendamos a trabajar en armonía con las personas que Dios ha puesto en nuestro círculo de influencia.
- Confiar en la buena mano de Dios Nehemías testificó cómo la bondadosa mano de Dios lo había respaldado en todo momento y abierto puertas imposibles. A pesar de los errores de nuestro pasado o de las dificultades actuales, si nos alineamos a la voluntad divina y decidimos hacer lo correcto, la gracia de Dios nos acompañará para garantizar que nuestro trabajo de reconstrucción sea un éxito rotundo.
No tenemos que conformarnos con vivir entre las ruinas del fracaso o del desánimo. Así como Dios levantó a Esdras y a Nehemías para restaurar la dignidad, la pureza y la protección de su pueblo, Él nos ha capacitado con su Espíritu Santo para restaurar todo lo que se haya dañado en nosotros. Al mantener una vida de oración constante, tomar responsabilidad de nuestras acciones y unir fuerzas con nuestra familia espiritual, veremos cómo esos muros caídos se levantan de nuevo, trayendo mucha alegría a nuestro hogar y dando toda la honra y gloria a Dios.
Pero ahora les dije: «Ustedes saben muy bien en qué dificultades estamos. Jerusalén yace en ruinas y sus puertas fueron destruidas por fuego. ¡Vengan, reconstruyamos la muralla de Jerusalén y pongamos fin a esta desgracia!». Nehemías 2:17 NTV
Piénsalo:
- ¿Qué muros en tu vida (comunicación en el matrimonio, finanzas, salud, vida de oración) están actualmente en ruinas y necesitan reconstrucción urgente?
- ¿Estás llevando tus preocupaciones a Dios en oración antes de tratar de resolverlas o enojarte en tus propias fuerzas?
- Da un paso de fe esta semana: habla con alguien sabio y de confianza que pueda ayudarte o unirse a ti para comenzar a reconstruir esa área específica de tu vida.