La importancia de ser entrenados
«El rey les asignó una ración diaria de la comida y del vino que provenían de su propia cocina. Debían recibir entrenamiento por tres años y después entrarían al servicio real.»
Daniel 1:5 NTV
El imperio babilónico había conquistado Jerusalén, y el rey Nabucodonosor decidió llevarse a los jóvenes más brillantes y capaces para que sirvieran en su palacio. Sin embargo, no los puso a ejercer funciones ejecutivas de inmediato; primero determinó que pasaran por un riguroso proceso de preparación. Este pasaje nos muestra que incluso aquellos que han sido dotados por Dios con grandes talentos y un llamado especial, necesitan someterse a un tiempo de formación y desarrollo antes de asumir responsabilidades mayores.
- Los grandes líderes no aparecen por accidente Los grandes líderes deben ser entrenados, mentoreados y desarrollados; Daniel mismo no fue puesto a servir en el gobierno sin antes recibir tres años de entrenamiento.
- La experiencia previa es fundamental Las funciones ejecutivas en un equipo no se le deben dar a un novato, sino a una persona que ya ha probado plenamente sus capacidades en proyectos anteriores.
- Proveer el equipamiento necesario No debemos esperar que las personas tengan éxito si primero no les proveemos el entrenamiento necesario para cumplir con su tarea.
- Nuestra función como líderes Una de nuestras funciones más importantes como líderes es reclutar a otros y posicionarlos estratégicamente para el éxito.
- El deber de desarrollar a otros No podemos darles una tarea importante sin antes entrenarlos, equiparlos, mentorearlos, desarrollarlos y estirarlos para sacar todo su potencial, al igual que lo hace un buen coach con un campeón.
- Seleccionar a las personas correctas Para poder dedicar nuestra vida a formar a otros, debemos reclutar a las personas correctas, asegurándonos de que estén dotadas de conocimiento, buen juicio y sean aptas para servir.
El éxito sostenido en la vida y en el ministerio nunca es producto de la casualidad o la improvisación. Detrás de cada persona que alcanza lugares de influencia, hay un proceso de preparación intencional y la intervención de mentores que invirtieron tiempo y recursos en su desarrollo. Cuando entendemos el inmenso valor de dejarnos formar y, a la vez, asumimos el compromiso de equipar a quienes vienen detrás de nosotros, aseguramos que el propósito de Dios se expanda con excelencia. Valoremos nuestras temporadas de aprendizaje y seamos intencionales en convertirnos en entrenadores de la próxima generación, para que juntos podamos servir en niveles de mayor impacto.
«El rey les asignó una ración diaria de la comida y del vino que provenían de su propia cocina. Debían recibir entrenamiento por tres años y después entrarían al servicio real.»
Daniel 1:5 NTV
Piénsalo:
- ¿En qué áreas de tu vida estás permitiendo ser entrenado y mentoreado actualmente para alcanzar tu máximo potencial?
- ¿Estás asignando tareas importantes a otros sin antes haberles provisto el entrenamiento y las herramientas necesarias para que tengan éxito?
- Identifica a una persona en tu entorno a quien puedas ayudar, equipar o mentorear esta semana para impulsarla hacia su propósito.