No perdamos el equilibrio

No perdamos el equilibrio

En verdad Dios es bueno con Israel, con los de corazón puro. Pero en cuanto a mí, casi perdí el equilibrio; mis pies resbalaron y estuve a punto de caer, porque envidiaba a los orgullosos cuando los veía prosperar a pesar de su maldad. Salmo 73:1-3 NTV

En nuestra vida cotidiana, es común enfrentar momentos donde las presiones nos abruman y presenciamos situaciones que parecen no tener sentido. El salmista reconoce abiertamente una debilidad humana que muchos hemos experimentado: la tentación de mirar el aparente éxito de quienes obran mal y permitir que nuestras emociones nos roben la paz. Sin embargo, la Palabra de Dios nos enseña a redirigir nuestro enfoque para mantenernos firmes frente a los problemas y no resbalar en nuestro caminar.

  • Dios siempre es bueno Podremos estar pasando por muchas dificultades y a veces estar llenos de estrés, pero de una cosa podemos estar completamente seguros: Dios es bueno.
  • Mantengamos un corazón puro La bondad de Dios se hace evidente para aquellos que deciden guardar su interior, por lo que es vital que nos esforcemos en mantener nuestro corazón puro. Debemos proteger nuestras emociones para no contaminarnos con el pesimismo del mundo.
  • El peligro de perder el equilibrio A veces, en medio del enojo provocado por las injusticias, es muy fácil que perdamos el equilibrio. En esos momentos de frustración, es fácil olvidar todo lo bueno, perder la cordura, la sabiduría, la paciencia y la humildad, volviéndonos propicios a resentirnos.
  • La razón de nuestro tropiezo La verdadera razón por la cual nuestros pasos casi resbalan es porque damos lugar a la envidia de los arrogantes al estar viendo la prosperidad de los impíos. Fijar nuestra mirada en el éxito de las personas que hacen lo malo nos desenfoca de nuestro propio propósito.
  • La solución está en su santuario Tratar de entender en nuestras propias fuerzas por qué los malvados prosperan es una tarea difícil. La claridad llega hasta que, entrando en el santuario de Dios y buscando su presencia, logramos comprender el verdadero fin de ellos.

No permitamos que las aparentes victorias de las personas que obran mal dicten nuestro estado de ánimo ni nos hagan dudar de la fidelidad del Señor. Cuando nuestra mente se llene de confusión o envidia, nuestro mejor refugio es buscar la presencia de Dios; allí encontraremos nuevamente nuestro balance, recordaremos que sus planes para nosotros son perfectos y renovaremos nuestras fuerzas para seguir caminando con integridad.
En verdad Dios es bueno con Israel, con los de corazón puro. Pero en cuanto a mí, casi perdí el equilibrio; mis pies resbalaron y estuve a punto de caer, porque envidiaba a los orgullosos cuando los veía prosperar a pesar de su maldad. Salmo 73:1-3 NTV 
Piénsalo:

  1. ¿Ha habido alguna situación reciente en la que el enojo por una injusticia casi me hace perder mi equilibrio emocional y espiritual?
  2. ¿Qué actitudes necesito rendirle a Dios hoy para mantener mi corazón puro y libre de envidia al ver la prosperidad de otros?
  3. ¿Cómo puedo apartar un tiempo intencional esta semana para entrar en el santuario de Dios y buscar su perspectiva sobre mis problemas?

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