NO OPRIMAS A LOS DEMÁS
No maltrates ni oprimas a los extranjeros en ninguna forma. Recuerda que tú también fuiste extranjero en la tierra de Egipto. No explotes a la viuda, ni al huérfano. Si los explotas de alguna manera y ellos claman a mí, ten por seguro que oiré su clamor. (Éxodo 22:21-23 NTV)
No debemos de aprovecharnos de la gente, más bien debemos ser considerados con las personas, debemos ayudar a los pobres y a los débiles.
A través de nuestro caminar en este mundo y conforme Dios nos va bendiciendo no debemos de olvidarnos de aquellos que ahora están donde nosotros estuvimos un día.
Debemos compartir nuestras bendiciones y dar oportunidades a otros.
Si podemos dar educación a alguien que no tenía para la universidad, hagámoslo. Si está en nosotros hacerlo, proveamos una plataforma de influencia a otros.
Hay personas que sólo necesitan una oportunidad y ten por seguro que la aprovecharán para ser líderes influyentes en esta tierra; y si tenemos la plataforma para empoderarlos y lanzarlos, hagámoslo.
Debemos aprovechar toda oportunidad y recordar que también “fuimos extranjeros y que Dios usó a alguien para bendecirnos”.
Debemos dar de gracia lo que de gracia recibimos.
No maltrates ni oprimas a los extranjeros en ninguna forma. Recuerda que tú también fuiste extranjero en la tierra de Egipto. No explotes a la viuda ni al huérfano. Si los explotas de alguna manera y ellos claman a mí, ten por seguro que oiré su clamor. (Éxodo 22:21-23 NTV)
Piénsalo:
¿Recuerdas a quién usó Dios para bendecirte cuando llegaste a este país?
¿Recuerdas quién creyó en ti y te dio una oportunidad para superarte?
¿A quién has visto que acaba de llegar a este país, que pudieras bendecirlo?
¿Qué pudieras hacer por esa persona?