Detenido – Parte 2

Detenido – Parte 2

“Mientras Jeremías aún estaba detenido en el patio de la guardia, el SEÑOR le dio un segundo mensaje.”
Jeremías 33:1 NTV
Jeremías estaba físicamente detenido, pero aun en esa condición, Dios le habló. Esto nos enseña que, aunque las circunstancias externas parezcan limitarnos, Dios siempre tiene un mensaje para nosotros. Pero no siempre es necesario estar “detenidos” por la vida; también podemos elegir pausarnos voluntariamente para escuchar la voz de Dios.

  1. Cuando nos detenemos, tenemos tiempo de reflexionar
    En el ajetreo diario, es difícil hacer una pausa y pensar en lo que realmente importa. Tomarnos el tiempo para detenernos nos permite evaluar nuestra vida y considerar el propósito de Dios para nosotros.
  2. Obtenemos perspectiva
    Cuando nos detenemos, podemos ver las cosas con más claridad. La prisa y las distracciones nos hacen perder el enfoque, pero un momento de quietud con Dios nos ayuda a ver desde Su perspectiva.
  3. Desarrollamos enfoque
    En un mundo lleno de ruidos y demandas, detenernos nos ayuda a reenfocarnos en lo que realmente es importante. Nos permite apartarnos de lo urgente y centrarnos en lo eterno.
  4. Discernimos lo importante de lo urgente
    Muchas veces corremos detrás de lo inmediato sin darnos cuenta de que descuidamos lo esencial. Hacer una pausa nos ayuda a diferenciar entre lo que es simplemente urgente y lo que realmente tiene valor eterno.
  5. Desarrollamos intimidad con Dios
    En la quietud podemos conocer mejor a Dios. Su presencia se revela cuando apartamos un tiempo para buscarle sin prisas.
  6. Discernimos Sus instrucciones
    Dios quiere hablarnos y guiarnos, pero a menudo estamos demasiado ocupados para escuchar. Cuando nos detenemos, podemos recibir dirección clara de parte de Él.

“El SEÑOR dice: ‘Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti.’”
Salmo 32:8 NVI

  1. Miramos los caminos que Dios nos muestra
    En la prisa podemos perder el rumbo. Tomar una pausa con Dios nos ayuda a ver las opciones y el camino correcto que Él ha trazado para nosotros.
  2. Escuchamos sus consejos y sentimos su cuidado
    Dios vela por nosotros. Cuando nos detenemos a escuchar, nos damos cuenta de cómo ha estado guiándonos y protegiéndonos en cada paso.

“No seas como el mulo o el caballo, que no tienen discernimiento, y cuyo brío hay que domar con brida y freno, para acercarlos a ti.”
Salmo 32:9 NVI
“Mientras Jeremías aún estaba detenido en el patio de la guardia, el SEÑOR le dio un segundo mensaje.”
Jeremías 33:1 NTV
Piénsalo:

  • ¿Estás corriendo tanto en la vida que no tienes tiempo para escuchar la voz de Dios?
  • ¿Cuándo fue la última vez que hiciste una pausa intencional para reflexionar y buscar Su dirección?
  • ¿Cómo puedes hacer del hábito de detenerte una práctica regular en tu vida espiritual?
Privacy Overview

This website uses cookies so that we can provide you with the best user experience possible. Cookie information is stored in your browser and performs functions such as recognising you when you return to our website and helping our team to understand which sections of the website you find most interesting and useful.