Sanamos mientras celebramos – Parte 1
Sanamos mientras celebramos en nuestro Grupo de Conexión entre semana.
Sanamos mientras celebramos los servicios del domingo en el templo.
“Así que, una gran multitud se reunió en Jerusalén a mediados de la primavera para celebrar el Festival de los Panes sin Levadura.”
2 Crónicas 30:13 NTV
“Y el Señor escuchó la oración de Ezequías y sanó a la gente.”
2 Crónicas 30:20 NTV
En este pasaje vemos cómo el pueblo se reunió para celebrar la Pascua, y en medio de esa celebración, Dios trajo sanidad. Esto nos muestra que la sanidad no solo ocurre en momentos de reflexión y soledad, sino también en la comunión y la celebración.
Mientras leo este pasaje, encuentro tres elementos clave para nuestra sanidad que estaban presentes en esta celebración:
- Necesito el Espíritu de Dios para sanar
La sanidad verdadera no depende solo de nuestro esfuerzo o determinación, sino del poder transformador del Espíritu Santo. Hay cambios que simplemente no podemos hacer por nosotros mismos, pero el Espíritu de Dios puede lograr en nosotros lo que es imposible con nuestras propias fuerzas.
“No será por la fuerza ni por el poder, sino por mi Espíritu, dice el SEÑOR Todopoderoso.”
Zacarías 4:6 PDT
La sanidad espiritual, emocional y física ocurre en Su presencia, cuando nos rendimos y permitimos que Él haga Su obra en nosotros.
Continuará…
Piénsalo:
- ¿Has estado tratando de sanar con tus propias fuerzas o has permitido que el Espíritu de Dios te ayude?
- ¿De qué manera la celebración y la comunión con otros pueden ser parte de tu proceso de sanidad?
- ¿Qué área de tu vida necesita ser transformada por el poder del Espíritu Santo?