¿Iremos a buscarlas?

¿Iremos a buscarlas?

…mis ovejas se dispersaron sin pastor y son presa fácil de cualquier animal salvaje. Han deambulado por todas las montañas y las colinas sobre la faz de la tierra; sin embargo, nadie salió a buscarlas.
Ezequiel 34:5-6 (NTV)

Este pasaje refleja una de las imágenes más dolorosas del corazón de Dios: ver a sus ovejas —las personas— vagando solas, sin dirección, sin protección y sin guía espiritual. En el contexto de Las Vegas, esta escena es más real de lo que imaginamos. Hay familias fragmentadas, jóvenes desorientados, adultos cargados de culpa, y multitudes que simplemente sobreviven sin propósito. El problema no es solo que están perdidas, sino que —como dice el texto— nadie salió a buscarlas. Dios no solo ve su dolor, también ve nuestra indiferencia. ¿Qué haremos al respecto?

  • Las ovejas se dispersan cuando no hay cuidado espiritual
    Muchas personas se alejan no porque quieran, sino porque no encontraron quien las guiara. Necesitamos ser pastores en nuestros círculos, cuidando y abrazando a los que se han ido.
  • La dispersión deja a las personas vulnerables
    Sin cobertura, sin comunidad y sin dirección, cualquiera se convierte en presa fácil del enemigo. Debemos ver esto con urgencia espiritual, no con juicio.
  • El mundo está lleno de personas que deambulan sin propósito
    No solo físicamente, sino emocional, espiritual y mentalmente. Caminan sin saber a dónde van, cargando heridas que nadie ha atendido. Y nosotros tenemos la respuesta que necesitan: a Cristo.
  • La falta de acción también es un mensaje
    Cuando no salimos a buscarlas, el silencio se vuelve indiferencia. Dios no solo nos llama a ver, sino a movernos con compasión.
  • Las decisiones que sanan comienzan con salir a buscar
    Esta serie nos reta a ir más allá del asiento de la iglesia. Sanamos cuando ayudamos a otros a sanar. Restauramos cuando restauramos al caído. El corazón de Dios siempre ha sido salir a buscar al que se perdió.

…mis ovejas se dispersaron sin pastor y son presa fácil de cualquier animal salvaje. Han deambulado por todas las montañas y las colinas sobre la faz de la tierra; sin embargo, nadie salió a buscarlas.
Ezequiel 34:5-6 (NTV)

Piénsalo:

  1. ¿A quién conozco que ha estado deambulando espiritualmente y necesita que lo busque?
  2. ¿He estado indiferente ante el dolor o la ausencia de otros?
  3. ¿Qué pasos puedo tomar esta semana para acercarme a alguien y ser un reflejo del amor de Cristo?
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