Estaba malgastando
Jesús les contó la siguiente historia a sus discípulos: «Había cierto hombre rico que tenía un administrador que manejaba sus negocios. Un día llegó la noticia de que el administrador estaba malgastando el dinero de su patrón.
Lucas 16:1 (NTV)
Jesús nos advierte con esta parábola sobre el peligro de malgastar lo que se nos ha confiado. Cada recurso que Dios pone en nuestras manos —tiempo, talentos, fuerzas, palabras y aun la unción del Espíritu— debe ser administrado con fidelidad y propósito. El malgasto no solo trae pérdida, sino también tristeza y consecuencias que nos alejan de la plenitud que Dios desea para nosotros.
- No malgastar la unción de Dios
La unción es un tesoro espiritual que no debe usarse para fines egoístas, sino para servir al Señor y edificar Su iglesia. Es un privilegio que demanda cuidado y reverencia. - No malgastar el tiempo
El tiempo es uno de los recursos más valiosos. Cada día es una oportunidad para vivir con propósito. Cuando lo usamos en cosas vanas, perdemos la oportunidad de glorificar a Dios con nuestras vidas. - No malgastar las fuerzas
La vida tiene temporadas de vigor y de debilidad. En los años de mayor energía debemos invertir nuestras fuerzas en lo que vale la pena: servir a Dios, amar a nuestra familia y bendecir a las personas. - No malgastar las palabras
Las palabras tienen poder para edificar o destruir. Hablar con propósito significa usar nuestra boca para bendecir, animar y proclamar la verdad. No debemos desgastar nuestra voz en discusiones necias ni en críticas que no edifican. - Invertir en lo eterno
Lo contrario al malgasto es la inversión. Cuando sembramos nuestra vida, tiempo y palabras en el Reino, estamos invirtiendo en lo eterno. Esa inversión siempre tendrá fruto y traerá gozo.
El Señor nos llama a ser administradores fieles. Que cada recurso que Él nos dé lo usemos sabiamente, con gratitud y propósito, para que nuestra vida tenga impacto eterno.
Jesús les contó la siguiente historia a sus discípulos: «Había cierto hombre rico que tenía un administrador que manejaba sus negocios. Un día llegó la noticia de que el administrador estaba malgastando el dinero de su patrón.
Lucas 16:1 (NTV)
Piénsalo:
- ¿En qué áreas de tu vida puedes estar malgastando los recursos que Dios te dio?
- ¿Cómo puedes redirigir tu tiempo y tus fuerzas hacia lo que realmente glorifica al Señor?
¿Qué cambios prácticos puedes hacer en tu manera de hablar para usar tus palabras como instrumento de bendición?