Autoridad
Después de todo esto vi que otro ángel bajaba del cielo con gran autoridad, y la tierra se iluminó con su resplandor. Apocalipsis 18:1 (NTV)
Al leer este pasaje hoy, me llamó la atención la palabra “autoridad”. Esto me hace pensar en el derecho legítimo que alguien tiene para dictar leyes, dar instrucciones y, lo más importante, el poder para hacer cumplir esas instrucciones. En este caso, es un ángel que desciende con la autoridad delegada de Dios, y su impacto es tan grande que ilumina la tierra. Pero esto también me hace pensar en la autoridad que Jesucristo nos dio a nosotros, Su Iglesia, mientras estamos en este mundo.
- Recibimos autoridad para sanar enfermos. Jesús no solo nos llamó a tener compasión, sino que nos dio poder y autoridad para actuar. Como leemos en Marcos 16, una de las señales que siguen a los que creemos es que pondremos las manos sobre los enfermos, y ellos sanarán.
- Recibimos autoridad para echar fuera demonios. En Lucas 9:1, Jesús reunió a los doce y “les dio poder y autoridad para expulsar a todos los demonios”. Esta misma autoridad nos ha sido confiada. No debemos temer al enemigo, sino ejercer la autoridad que Cristo nos dio sobre él.
- Recibimos autoridad para predicar el evangelio. El mandato de “ir por todo el mundo” no fue una sugerencia, fue una orden con respaldo divino (Marcos 16:15). Tenemos la autoridad de Dios para proclamar la Buena Noticia, sabiendo que Su poder la respalda.
- Recibimos autoridad para bautizar. Parte de la Gran Comisión incluye bautizar a los nuevos creyentes. Esta es una autoridad delegada directamente por Jesús para recibir a las personas en el cuerpo de Cristo y públicamente declarar su nueva vida.
- Recibimos autoridad para orar por milagros. Nuestra autoridad nos permite orar legítimamente esperando milagros. Las “señales milagrosas” que acompañan a los creyentes, como hablar en nuevos idiomas o estar protegidos del veneno, son una manifestación de la autoridad de Dios obrando a través de nosotros.
El ángel de Apocalipsis tenía autoridad de Dios, pero la Iglesia también la tiene. La pregunta que debemos hacernos no es si tenemos autoridad, sino si la estamos ejerciendo. No podemos ser creyentes pasivos. Debemos levantarnos en la autoridad que nos fue dada en el nombre de Jesús para sanar, liberar y expandir el Reino de Dios aquí en la tierra.
Después de todo esto vi que otro ángel bajaba del cielo con gran autoridad, y la tierra se iluminó con su resplandor. Apocalipsis 18:1 (NTV)
Piénsalo:
- ¿Estás ejerciendo activamente la autoridad que Jesús te dio en tu vida diaria?
- ¿Hay alguna área (sanidad, evangelismo, guerra espiritual) donde has dudado de tu autoridad en Cristo?
- ¿Qué paso de fe darás esta semana para comenzar a ejercer la autoridad que te fue confiada?