Hombre esforzado

Hombre esforzado

El ángel del Señor se le apareció y le dijo: «¡Guerrero valiente! El Señor está contigo».
Jueces 6:12 (NTV)

La historia de Gedeón nos muestra cómo Dios ve más allá de lo que nosotros vemos. Mientras Gedeón se escondía por miedo, Dios ya estaba declarando su identidad y su futuro. El llamado divino no se basó en las circunstancias presentes de Gedeón, sino en lo que Dios sabía que podía llegar a ser mediante Su poder.

  • Dios ve potencial donde otros ven temor
    Gedeón estaba escondiendo el trigo para sobrevivir, pero Dios lo llamó “guerrero valiente”. El Señor no definió a Gedeón por su miedo momentáneo, sino por el propósito que había depositado en él.
  • La baja autoestima no cancela el llamado de Dios
    Gedeón se veía pequeño, débil y sin importancia. Sin embargo, Dios no estaba de acuerdo con esa narrativa. Nuestro trasfondo, nuestras heridas o inseguridades no descalifican lo que Dios quiere hacer con nosotros.
  • Un encuentro con Dios transforma la identidad
    Todo cambió cuando Gedeón tuvo un encuentro con el ángel del Señor. Una experiencia real con Dios sana, libera, empodera y cambia la manera en que nos vemos a nosotros mismos y al futuro.
  • Dios usa lo que tengo, no lo que me falta
    Dios no le pidió a Gedeón algo que no tenía. Le dijo: “Ve con la fuerza que tienes”. Cuando ponemos en las manos de Dios lo poco o mucho que tenemos, Él se encarga de hacer el resto.
  • El poder de Dios activa la fe y la obediencia
    La fuerza de Gedeón no estaba en su capacidad humana, sino en la presencia de Dios con él. Cuando creemos lo que Dios dice de nosotros, nos atrevemos a dar pasos de fe que antes parecían imposibles.

Dios sigue llamando hoy a personas ordinarias para hacer cosas extraordinarias. No se trata de cuán fuerte te sientes, sino de quién está contigo. Cuando Dios te llama, también te respalda y te capacita para cumplir Su propósito.

El ángel del Señor se le apareció y le dijo: «¡Guerrero valiente! El Señor está contigo».
Jueces 6:12 (NTV)

Piénsalo:

  1. ¿Cómo me estoy viendo a mí mismo y cómo me está viendo Dios?
  2. ¿Qué temores o inseguridades necesito rendir hoy en las manos del Señor?
  3. ¿Qué paso de fe puedo dar usando la fuerza que hoy tengo y confiando en que Dios hará lo demás?